La investigación reveló un circuito delictivo que conectaba Rosario, Entre Ríos, Lomas de Zamora y Almirante Brown.
Según se detrminó, los animales eran capturados en zonas de monte, trasladados a centros clandestinos donde permanecían encerrados y luego comercializados a través de redes sociales.
Posteriormente, eran despachados mediante encomiendas hacia compradores de diferentes provincias.
Entre los ejemplares secuestrados había: loros, cardenales, reptiles y mamíferos, además de restos de animales muertos que eran vendidos como objetos de colección.
Durante los procedimientos, los efectivos encontraron cráneos de antílopes y otras piezas de fauna.
Los investigadores también secuestraron rifles calibre 22, armas de aire comprimido, municiones y tramperas utilizadas para la captura de los ejemplares.
Los allanamientos se realizaron de manera simultánea y terminaron con varios integrantes de la organización detenidos e incomunicados.
Además del tráfico de fauna, la banda también estaba vinculada al narcotráfico: en los operativos se incautaron casi tres kilos de marihuana.



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