Su nave espacial Orión atravesó la atmósfera terrestre a más de 38.000 km/h, con temperaturas superiores a los 2.700 grados Celsius generadas por la fricción, y amerizó sin problemas en el océano Pacífico, gracias a grandes paracaídas.
"Houston, aquí Integrity (apodo de la nave, ndlr). Los recibimos fuerte y claro", anunció el comandante Wiseman tras superar la fase más peligrosa de la entrada en la atmósfera, a más de 38.000 kilómetros por horas.
"Qué viaje. Estamos estables", agregó, e informó un código "green" para los cuatro miembros de la tripulación, que significa que estaban en buenas condiciones.
Tras despegar desde Florida el 1 de abril, los astronautas se aventuraron más lejos en el espacio que ningún ser humano antes.
Regresaron con cientos de gigabytes de datos del primer viaje lunar desde la última misión Apolo en 1972.
Su cápsula Orión realizó un amerizaje suave, a 30 kilómetros por hora, en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, gracias a enormes paracaídas, exactamente como lo había planeado la agencia espacial estadounidense.
La Armada de Estados Unidos los recuperó de la cápsula que flotaba en el océano, siguiendo un protocolo que no ha cambiado desde la misión de Neil Armstrong.
Este vuelo fue una prueba para confirmar a la NASA que el cohete Orión, del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), y sus sistemas están listos para el regreso de astronautas estadounidenses a la superficie lunar, antes de futuras misiones a Marte.
La NASA planea una nueva misión en el 2027 que no se dirigirá a la Luna, antes de enviar astronautas a la superficie del satélite de la Tierra en el 2028 durante la cuarta misión Artemis.



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