Las fiestas navideñas y de fin de año son para muchos de nosotros agradables momentos en los que compartimos con amigos y familiares, buscamos hacerlo en paz y armonía por la llegada del Niño Jesús, también por el Nuevo Año que se inicia, seguramente lleno de proyectos superadores.
Pero algunos creen que la única forma de festejar es producir molestas detonaciones que tanto daño causan, algunas veces podríamos hablar de tragedia.
En virtud de esto, junto a la concejal Alejandra Álvarez, presenté un proyecto de ordenanza en el que se solicita la prohibición del uso y comercialización de artículos de pirotecnia y todo producto similar a producir ruidos mediante detonaciones.
Como suele ocurrir con los proyectos que presenta la oposición, este también paso a la comisión que corresponde, sin presentar alguna novedad, de esa manera se busca que la misma no sea tratada en el recinto, es un forma de no identificar a quienes se oponen a que esta propuesta salga favorable.
Pero al mismo tiempo empezamos una campaña en las redes con la intención instalar el tema y crear una conciencia en la población, esto derivo en el interés de padres de niños autistas cuya preocupación es mayúscula, ya que estas personas son muy sensibles a los ruidos.
Según informes de asociaciones médicas el Trastorno del Espectro Autista (TEA) la hipersensibilidad de sus sentidos en especialmente el auditivo, esto les produce un alto nivel de ansiedad, estrés, sensación de miedo, pudiendo expresar estos estados con llantos, gritos y hasta autolesionarse.
No sólo las personas con estas condiciones son afectadas por estas prácticas también los ancianos y las mascotas (es el caso más común) ya que vemos a simple vista el pánico que les causa.
Sabemos que en los últimos años los fuegos artificiales producen efectos lumínicos muy bellos, si bien tienen algún efecto nocivo para el ambiente nuestra intención es reglamentar su uso, para festividades de interés general pudiendo ser autorizadas por el ejecutivo municipal.
Si bien durante los días previos a los festejos y durante el mismo se pudo observar la disminución del uso de la pirotecnia producto de distintas campañas, me llama la atención la proliferación de puestos callejeros en nuestro distrito, habilitados o no aparecieron a último momento.
Pero hay muchos interrogantes para dilucidar, cuantos permisos se otorgaron, cuanto es lo recaudado y porque se permite su instalación en banquinas, con lo peligroso que esto puede resultar.
Ojalá el proyecto de ordenanza del que nos ocupamos en esta columna pueda ser tratado en el próximo periodo de sesiones ordinarias, de esa manera estaríamos escuchando a una parte de la población que se ve afectada por el uso de la pirotecnia.





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