El informe de la AGN fue votado de manera unánime, pero el dato de la pérdida de más de 1.000 millones motivó una disidencia parcial de los dos miembros de la Auditoría designados por La Libertad Avanza y por el integrante de la Unión Cívica Radical.
El Gobierno de Milei (el fenómeno barrial) usó los mil lingotes enviados al Bank of England para una operación de futuros, que implicó la venta y la recompra a un precio fijado de antemano.
Pero el oro subió más de lo pensado, y en esa operación, el Banco Central y la administración Milei perdieron 920 millones de dólares, a lo que se sumó una prima fija de 62,8 millones de dólares.
"Desde que se auditan los estados contables del BCRA nunca se había registrado una pérdida de esa magnitud".
"Tampoco se habían utilizado antes las reservas físicas de oro para transacciones de riesgo como éstas", dice la Auditoría.
Los resultados del trabajo de la Auditoría fueron difundidos por el presidente, Juan Manuel Olmos, quien confirmó la descomunal pérdida por las operaciones de los que se autodenominan "genios de las finanzas".
Del informe lo primero que surge, es que el titular del Banco Central (Bausili) mintió ante el Senado de la Nación cuando dijo que "los movimientos de oro ya habían sido auditados".
Hubo una segunda mentira del titular del Banco Central cuando afirmó que "los lingotes se enviaron a Suiza porque había que refundirlos por baja calidad".
La realidad es que, de los 1.000 lingotes, por un valor aproximado de 1.800 millones de dólares, solo se refundieron 115, y en esa operación, la pérdida fue mínima porque los lingotes eran de buena calidad.
La razón del envío del oro a Londres no fue esa, sino la fracasada jugada financiera.



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