De acuerdo con el informe, la evolución del consumo estuvo marcada por la pérdida de poder adquisitivo, el incremento de las tarifas de los servicios y el nivel de endeudamiento de las familias.
A esto se le sumó el menor movimiento comercial registrado después de las vacaciones de invierno y una menor disponibilidad de ingresos, lo que llevó a los consumidores a concentrar sus gastos en productos considerados esenciales.
La situación también se reflejó en la percepción de los comerciantes.
El 46,5% de los empresarios consultados afirmó que "su actividad empeoró respecto de agosto del año pasado", mientras que el 47,4% sostuvo que "se mantuvo estable" y apenas el 6,1% señaló "una mejora".
En paralelo, el comercio electrónico mostró un comportamiento diferente.
Las ventas online realizadas por comercios que también cuentan con locales físicos crecieron 17,6% interanual, aunque ese avance no alcanzó para compensar la caída general del consumo minorista.
En materia de inversiones, el 57,9% de los empresarios consideró que "no es un buen momento para invertir", frente a apenas un 13,5% que "evaluó favorablemente las condiciones".



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