Recordemos que la fábrica funcionaba desde 1961 y durante más de seis décadas fundió y extruyó latón y bronce para abastecer a tornerías, fabricantes de griferías y válvulas de garrafas.
A nivel financiero, los registros del Banco Central solo muestran una deuda formal de casi 4,9 millones de pesos con los bancos Provincia y Credicoop, sin cheques rechazados ni un concurso de acreedores o quiebra declarada.
Sin embargo, en la industria de fundición el capital de trabajo diario para comprar metal y pagar la energía es un factor de supervivencia.
Sin balances recientes a la vista, la asfixia económica cortó la cadena productiva por completo antes de que la crisis comercial se reflejara plenamente en los expedientes judiciales o bancarios.
Este colapso es un reflejo directo del difícil panorama macroeconómico que atraviesa el sector, derivado de las políticas económicas implementadas por el Gobierno de Javier Milei.
De acuerdo con los datos de ADIMRA, la industria metalúrgica operó en julio utilizando apenas el 39,2 por ciento de su capacidad instalada, acumulando una caída interanual profunda.
Específicamente, el rubro de la fundición retrocedió un 9,5 por ciento en lo que va del 2026.
A esta fuerte recesión interna, los operarios de Vaspia le suman el impacto de la competencia de productos importados como un factor decisivo en la caída de ventas, en un año donde las compras al exterior también mermaron.



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