Uno de los datos que más preocupa corresponde a las personas de entre (15 y 29 años).
Según el análisis, el 49,9% depende exclusivamente del sistema público de salud, una proporción que se incrementó de manera significativa desde fines del 2023.
En ese período, unos 438.790 jóvenes habrían perdido la cobertura que tenían a través de una obra social, prepaga o mutual.
La situación está vinculada principalmente con la precarización laboral y la pérdida de empleos formales, que dejan a muchos trabajadores sin obra social.
A esto se suma el incremento del costo de las cuotas de las empresas de medicina prepaga, que llevó a numerosas familias a discontinuar esos servicios ante la caída de sus ingresos.
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) también reflejan el deterioro de la cobertura sanitaria.
Según las cifras difundidas en el informe, en el cuarto trimestre del 2023 había 9.428.131 personas registradas con cobertura de prepaga, obra social o mutual, mientras que para el primer trimestre del 2026 la situación había cambiado.
El impacto tampoco es uniforme entre las obras sociales sindicales, algunas de las principales entidades registraron fuertes bajas en la cantidad de afiliados durante los últimos años.
OSECAC, que brinda cobertura a los trabajadores de Comercio, perdió un 20,2% de sus afiliados desde noviembre del 2023, mientras que OSPCN, vinculada a los empleados estatales, tuvo una caída del 19,1%.
En tanto, OSPRERA, correspondiente a los trabajadores rurales, retrocedió un 15,9%.
La excepción mencionada en el informe fue OSDEPYM, destinada principalmente a monotributistas, que logró incrementar su cantidad de afiliados durante el mismo período.
Ante ese escenario, hospitales y centros de salud deben responder a una demanda cada vez mayor mientras enfrentan las consecuencias del ajuste sobre el sector.




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