Recordemos que la iniciativa proponía abrir la puerta a la participación de empresas privadas en la gestión de determinados derechos comerciales y en la organización de algunos eventos de la FIFA, con el objetivo de generar nuevos ingresos para ampliar los programas de desarrollo destinados a las asociaciones miembro, especialmente aquellas con menores recursos económicos.
Sin embargo, el proyecto encontró una resistencia inmediata, donde la UEFA fue la primera en manifestar su oposición y advirtió que sus selecciones nacionales no disputarían competiciones organizadas por la FIFA si el plan prosperaba.
Poco después se sumaron la Concacaf, que agrupa a las 41 federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, y la Confederación Asiática de Fútbol, conformando un bloque que hacía inviable la aprobación de la propuesta.
Mientras tanto, la Conmebol optó por una posición más prudente, la entidad sudamericana informó que "solicitó información adicional sobre el alcance del proyecto y convocó a una reunión de su Consejo para evaluar la propuesta antes de adoptar una postura definitiva".
En su mensaje, Infantino explicó que:
"Tras escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar".
Y concluyó de manera terminante:
"En consecuencia, esta propuesta no avanzará".
También, el titular de la FIFA remarcó que "el propósito de la entidad seguirá siendo impulsar el desarrollo del fútbol en todo el planeta y adelantó que convocará en las próximas semanas a federaciones, confederaciones y demás partes involucradas para buscar nuevas herramientas de crecimiento sustentadas en el consenso".



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