El estudio muestra que la pobreza infantil alcanza al 42,5% de los niños, niñas y adolescentes, mientras que la indigencia afecta al 9,5%.
Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA y autora del informe, explicó que "la falta de ropa no implica solamente no contar con prendas adecuadas para el invierno, sino también no poder acceder a la vestimenta propia de la edad y del contexto social".
Según la especialista, "esta situación puede afectar la construcción de la identidad, la seguridad y la integración con otros chicos, especialmente cuando genera diferencias respecto de sus pares".
El informe también advierte que "cuatro de cada diez chicos presentan dificultades para aprender o poco deseo de asistir a la escuela, mientras que dos de cada diez tienen problemas para hacer amigos o sentirse parte de un grupo".
El estudio también analizó el efecto de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar.
Sin estas transferencias, la indigencia infantil pasaría del 9,5% al 16,4%, mientras que la pobreza subiría del 42,5% al 47,8%.
Por último, Tuñón remarcó que "la pobreza durante la infancia tiene consecuencias especialmente profundas porque ocurre en una etapa de desarrollo físico, cognitivo y social".
"Las oportunidades que no se alcanzan durante esos años pueden ser difíciles de recuperar posteriormente", finalizó.



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