El reporte precisó que entre enero y julio se consumieron 1,202 millones de toneladas de carne vacuna, unas 163,4 mil toneladas menos que en el mismo período del 2025.
La caída también se refleja en el consumo per cápita: el promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 46,3 kilos por habitante, un 9,4% menos que en julio del año pasado.
En términos concretos, cada argentino consume actualmente unos 4,8 kilos menos de carne vacuna al año que doce meses atrás.
La retracción está estrechamente vinculada con la evolución de los precios y el menor poder de compra de los consumidores.
El precio de las carnes y sus derivados aumentó 42,9% interanual en julio, por encima del 34% registrado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general.
El incremento fue todavía mayor en el caso de los cortes vacunos, que acumularon una suba del 52% en doce meses.
La comparación con otras carnes también muestra un cambio en los hábitos de consumo.
El precio del pollo avanzó 22,9% interanual, muy por debajo de la carne vacuna, de esta manera, en el último año la carne vacuna se encareció 23,7% en términos relativos frente al pollo.
Mientras el mercado doméstico muestra una fuerte retracción, las exportaciones de carne vacuna mantienen una tendencia opuesta.
Durante los primeros siete meses del año, los embarques al exterior aumentaron 8,8% interanual en volumen.



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