El informe sostiene que "este escenario reduce las posibilidades de que el crédito vuelva a impulsar el consumo y la actividad económica en el corto plazo".
Sin embargo, la consultora remarcó que "el bajo peso del financiamiento dentro de la economía argentina permite proyectar que el Producto Bruto Interno (PBI) pueda seguir creciendo durante los próximos 12 meses, pese al deterioro del sistema crediticio".
Los indicadores muestran un empeoramiento sostenido, la mora de las familias pasó del 12,1% en abril al 12,7% en mayo, mientras que en las empresas aumentó del 3,3% al 3,5%.
En conjunto, la morosidad del sector privado escaló del 7,3% al 7,7%.
Se trata de la decimonovena suba mensual consecutiva y de un incremento que multiplicó por más de cinco la irregularidad en menos de dos años: en octubre del 2024 la mora era del 2,5% y ahora supera el 12%, un salto sin antecedentes desde la crisis de la Convertibilidad.
El deterioro también se refleja en las entidades financieras, de los 30 bancos con mayor volumen de préstamos a familias, en 26 aumentó la mora durante mayo respecto de abril.
En las entidades no financieras, que concentran cerca del 17% de los créditos destinados a hogares, la situación es aún más crítica: la irregularidad alcanzó el 32,2%, cuando hace un año y medio era inferior al 10%.
El informe también identificó que los jóvenes son el segmento más afectado.
Casi cuatro de cada diez menores (de 35 años) con créditos vigentes tienen al menos un préstamo en situación irregular.
Entre los deudores (de 18 a 25 años), la mora alcanza el 42,8%, mientras que entre quienes tienen entre (26 y 35 años) llega al 39,3%.
En el grupo de (36 a 45 años), el porcentaje desciende al 31%, y entre los de (46 a 55 años) se ubica en el 23,5%.



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