En comparación con el 2025, la cantidad de viajeros cayó un 8%, aunque desde la entidad aclararon que "el año pasado el feriado se extendió por cuatro días, lo que influyó en la mayor movilidad".
El gasto promedio diario por turista se ubicó en $110.181, con una baja real del 1,6% frente al 2025.
En tanto, el gasto total en rubros como alimentos, alojamiento, transporte y recreación se desplomó un 32,9% en términos reales.
Desde CAME interpretaron estos datos como "un reflejo de un consumo más contenido y selectivo", donde "los viajeros priorizaron promociones, descuentos y alternativas más económicas".
El informe también resaltó una fuerte segmentación territorial en la demanda turística.
Los destinos tradicionales como CABA, Mendoza, Córdoba, Bariloche y Puerto Iguazú mantuvieron niveles de ocupación moderados, sostenidos por su infraestructura y conectividad.
Sin embargo, el mayor dinamismo se observó en ciudades con eventos específicos, como Goya con la Fiesta Nacional del Surubí, La Cumbre con el Desafío del Río Pinto, Concordia con el TC2000 y Yerba Buena en Tucumán.
En paralelo, crecieron destinos intermedios impulsados por propuestas locales.
Localidades como San Antonio de Areco, Cañuelas y Baradero en la provincia de Buenos Aires, junto con Villa Yacanto, Villa del Dique y San Lorenzo en Córdoba, lograron captar turismo mediante ferias gastronómicas, eventos culturales y actividades regionales, consolidando una tendencia hacia experiencias más cercanas y accesibles.



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