El aberrante caso fue descubierto en el marco de una investigación judicial encabezada por la Fiscalía N.º 8 de Berazategui, a cargo del fiscal Ernesto Daniel Ichazo.
El procedimiento permitió detectar graves vulneraciones de derechos dentro del establecimiento donde los niños debían ser protegidos.
Según la investigación, los menores eran obligados a realizar tareas físicas exigentes durante largas jornadas, entre las actividades que se les imponían figuraban trabajos de albañilería, preparación de cemento, traslado de maderas y piedras y mantenimiento del predio.
Los chicos también debían limpiar el lugar, alimentar animales y retirar con carretillas los desechos de 31 perros y dos caballos.
Las tareas se extendían durante todo el día e incluso hasta la medianoche, muchas veces bajo la lluvia y sin supervisión adulta adecuada.
La causa judicial determinó que quienes se negaban a cumplir con esas actividades podían ser castigados con ayunos o expulsados al exterior durante la noche o en jornadas de frío.
También se registraron episodios de violencia física, incluidos golpes con objetos contundentes.
Durante los allanamientos se detectaron además condiciones de hacinamiento, falta de higiene y alimentación deficiente.
Algunos de los chicos dormían junto a perros y debían continuar trabajando aun cuando estaban enfermos, sin recibir atención médica.
La investigación también estableció que los menores tenían prohibido mantener contacto con vecinos o con personas externas al lugar.
Tampoco asistían regularmente a la escuela, lo que implicaba una vulneración directa de sus derechos a la educación y a la salud.
Los operativos fueron llevados adelante por personal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, con apoyo de efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, y permitieron secuestrar teléfonos celulares, un disco rígido y documentación considerada clave para el avance de la investigación.



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