"Soy un contador de historias", solía decir, una frase que sintetiza una carrera atravesada por la búsqueda de emoción, contexto y profundidad en cada relato.
Había nacido el 30 de septiembre de 1940 en Montevideo (Uruguay), en el seno de una familia de inmigrantes polacos, se crió en Buenos Aires y adoptó la identidad porteña como propia.
Integró la primera camada de egresados del Círculo de Periodistas Deportivos y dio sus primeros pasos en el diario Clarín y brilló en "El Gráfico".
En "El Gráfico" trabajó durante más de tres décadas y llegó a ser director entre 1984 y 1990.
Allí desarrolló un estilo narrativo potente, cargado de emoción y con foco en las historias humanas más que en la mera estadística.
Bajo el seudónimo "Robinson", en homenaje a Sugar Ray Robinson, firmó algunas de las crónicas más recordadas de la época dorada del periodismo gráfico.
Fue testigo privilegiado de los grandes acontecimientos deportivos del siglo XX.
Su mirada no se limitaba al deporte como espectáculo, sino que buscaba capturar el drama, la épica y las contradicciones de sus protagonistas.
Supo construir relatos que hoy forman parte del patrimonio cultural del periodismo argentino y también mundial.
Tras su etapa en El Gráfico, continuó su carrera en radio, televisión y gestión.
Fue docente en la Universidad Católica Argentina donde dio la materia "Fuentes de la información y nuevas tecnologías", ocupó cargos en medios como Telefé, Radio Rivadavia y se desempeñó como director de Comunicaciones de la AFA entre 2008 y 2016, durante la presidencia de Julio Grondona.
En sus últimos años, mantuvo una activa participación como columnista en medios digitales.
A lo largo de su trayectoria recibió múltiples reconocimientos, entre ellos premios Martín Fierro y el Konex en periodismo deportivo.
Con su muerte, se apaga una voz que representó una manera de ejercer el periodismo hoy cada vez más escasa.
Su mirada humano brillará por siempre..., hasta la vuelta MAESTRO.



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