El sistema de segmentación vigente, basado en las categorías N1, N2 y N3, será desmantelado y reemplazado por un esquema binario que dividirá a los usuarios en hogares con subsidios y hogares sin subsidios.
La pertenencia a uno u otro grupo definirá de manera directa el nivel de aumento en las facturas.
De acuerdo con el esquema propuesto, 7,5 millones de familias dejarán de recibir subsidios y 9,1 millones de hogares mantendrán algún nivel de asistencia.
Las familias no deberán reinscribirse: la Secretaría de Energía utilizará las bases de datos existentes para determinar quiénes seguirán recibiendo ayuda estatal.
En electricidad, se fijarán nuevos bloques subsidiados de 300 kWh mensuales para verano e invierno y de 150 kWh mensuales para otoño y primavera.
Los hogares que conserven el beneficio pagarán ese bloque al 50% del costo real, mientras que todo consumo que exceda ese límite se abonará sin subsidio, encareciendo el excedente.
Durante enero del 2026 se aplicará además una bonificación del 25% sobre el bloque subsidiado, que se irá reduciendo de forma gradual hasta desaparecer en diciembre del 2026.
Aún para los usuarios que sigan dentro del SEF, esto implica una trayectoria de aumentos a lo largo del año.
Para los hogares que queden fuera del esquema, el impacto será más brusco: pagarán desde el inicio el costo pleno de la energía eléctrica, sin bloques bonificados ni descuentos transitorios, lo que se traducirá en subas significativas en las boletas.
En lo que respecta al gas natural, el precio mayorista se fijará en USD 3,80 por millón de BTU para todo el año.
Sobre esa base se definirán las tarifas finales que pagarán los usuarios, con diferencias según mantengan o no la asistencia estatal.
El Estado cubrirá el 50% del costo entre abril y septiembre, los meses de mayor demanda por calefacción.
Fuera de ese período, la cobertura se reducirá y una mayor proporción del valor pleno del gas se trasladará a las facturas, reforzando el aumento para quienes ya no cuenten con subsidios.
La combinación de quita de subsidios para millones de hogares, límites más estrictos al consumo bonificado y ayudas concentradas en el invierno configura, desde el 2026, un escenario de aumento generalizado de tarifas de luz y gas en línea con el ajuste del gasto en subsidios energéticos.



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