Un empresario de la localidad bonaerense de Morón recibió la pena de 50 años de prisión "por violar a sus cuatro hijas desde que eran niñas".
Las victimas se animaron a denunciar su calvario cuando ya eran grandes, como forma de librarse de ese infierno infinito vivido durante tantos años.
El condenado es "Alejandro Rosario Manuel Leguizamón" (de 55 años), dueño de una fábrica de membranas, al que el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Morón, integrado por los jueces Claudio Chaminade, Juan Carlos Uboldi y Mariana Maldonado, le dio medio siglo de prisión, justamente el máximo de condena que había pedido el abogado de las víctimas, que actualmente tienen (27, 29, 30 y 32 años).
La condena está en línea con lo requerido por el fiscal Pablo Masferrer en su alegato, quien acusó a Leguizamón por los delitos de "Abuso Sexual, Abuso Sexual Gravemente Ultrajante para la Víctima Reiterados -Tres Hechos-, Abuso Sexual con Acceso Carnal Reiterados -en Nueve Oportunidades-, todos ellos Agravados por haber sido Cometido por Ascendiente y por la Situación de Convivencia Preexistente, todos Concursados Realmente entre Sí y en Concurso Ideal con Corrupción Agravada por la Violencia Ejercida", además por las amenazas que el mismo Leguizamón hizo a sus hijas cada vez que estas amagaron con denunciar los abusos, "Por Ser el Autor Ascendiente y Conviviente Reiterada -Tres Oportunidades-, todo ello en Concurso Real".
Hay que agregar que Leguizamón escapó cuando supo que lo buscaba la policía, y cuando consiguieron finalmente apresarlo, tenía en su poder una pistola 9mm, por lo que se agregó a los delitos "Tenencia Ilegal de Arma de Guerra".
Recordemos que la denuncia contra el empresario fue realizada el 16 de abril del 2016 por cuatro de sus hijas.
Tras la denuncia, el hombre se fugó y fue detenido recién tres años después, en enero del 2019, y hasta el momento permanecía alojado en la Unidad Penal 39 de Ituzaingó.
"A veces se me iba la mano", dijo el hombre en su defensa.
"Desde que tengo uso de razón fui abusada muchas veces, lo denuncié porque ya era demasiado el acoso. Me costó mucho tiempo tomar esa decisión", contó Romina, una de las hijas de Leguizamón, de 31 años.
La joven relató que "su padre había escrito una carta en la que le proponía que fueran pareja y hablaran con su madre para que hiciera terapia y lo aceptara", finalizó.


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