UNA BUENA NOTICIA:
"Alfredo Fernández" (de 68 años) fue despedido del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en el 2008, justo después de firmar un contrato por 6 meses con el organismo.
Por tal cruel decisión, el hombre quedó desempleado y en una situación delicada por su salud, debido a que es discapacitado y necesita una medicación muy costosa.
"Me llama el jefe de prensa y me dice: (a partir del 28 está despedido). ¿Qué hice?. (No importa, está despedido). Pero tengo el contrato firmado. (Se lo anulo). Y me mandó el telegrama", relataba Fernández.
Sus abogados presentaron una demanda contra el Ministerio de Trabajo y afortunadamente la Justicia falló a su favor en primera instancia.
Sus abogados presentaron una demanda contra el Ministerio de Trabajo y afortunadamente la Justicia falló a su favor en primera instancia.
Alfredo deberá ser "reincorporado en los mismos términos y condiciones que surgen del contrato suscripto entre ambas partes en fecha 28/12/18".
De acuerdo con el fallo del juzgado Contencioso Administrativo Federal 11, la reincorporación será por los 6 meses acordados en el contrato que Alfredo tenía firmado, o hasta que se jubile.
Apenas fue despedido, Alfredo mantuvo una reunión con el gerente operativo del INTI, Martín González, quien le reconoció que "había trabajo para él, pero que la decisión de anular su contrato había sido de Recursos Humanos".
De acuerdo con el fallo del juzgado Contencioso Administrativo Federal 11, la reincorporación será por los 6 meses acordados en el contrato que Alfredo tenía firmado, o hasta que se jubile.
Apenas fue despedido, Alfredo mantuvo una reunión con el gerente operativo del INTI, Martín González, quien le reconoció que "había trabajo para él, pero que la decisión de anular su contrato había sido de Recursos Humanos".
También aseguró que el INTI no cumple con la cuota del "4% de trabajadores con discapacidad".
Su sueldo en el organismo es clave para el hombre porque lo necesita para costear sus remedios.
"Uso una medicación que se llama Lioresal Intratecal. Cada ampolla me sale casi 5 mil pesos, uso cuatro por mes y tengo sistema de inyección de medicamentos que a fin de año tengo que cambiarlo: el aparato sale 25 mil dólares, sin obra social ni trabajo no la puedo pagar", finalizó.
"Uso una medicación que se llama Lioresal Intratecal. Cada ampolla me sale casi 5 mil pesos, uso cuatro por mes y tengo sistema de inyección de medicamentos que a fin de año tengo que cambiarlo: el aparato sale 25 mil dólares, sin obra social ni trabajo no la puedo pagar", finalizó.



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