Parece mentira... a 84 años de la desaparición física del padre de los cantores: "Carlos Gardel", en ese trágico accidente de Medellín, Colombia, y siendo su eterna admiradora quise dedicarle este escrito y compartirlo con todos ustedes.
Carlitos convertido en un mito, a través de los años sigue vigente en todo el mundo y en el corazón de todos los argentinos.
Fue un personaje emblemático en vida y su trágica y prematura muerte terminó de potenciar ese mito.
"Charles Romuald Gardes" nació un 11 de diciembre de 1890, en Toulouse, Francia.
Hijo de padre desconocido, llegó a Buenos Aires con su mamá Berthe Gardes cuando tenía tan sólo 2 años.
Sin embargo, siempre ha existido controversia respecto a dichos datos, ya que otros historiadores defienden que Gardel nació en la localidad uruguaya de Tacuarembó algunos años antes.
Lo cierto es que vivió gran parte de su vida en el porteñísimo barrio del Abasto, lo que le valió el apodo de “El morocho del Abasto”.
Es increíble además pensar en su madre Berta, una gran mujer con una enorme templanza y temperamento para tomar la decisión de viajar desde tan lejos sola con su progenitor tan chiquito, criándolo con amor y coraje frente a las adversidades de la vida misma.
De muy niño trajo ese don de ser un gran artista, y la pasión por el canto.
En 1911, formó un dúo de folklore con el cantor uruguayo José Razzano.
El reconocimiento vino en 1914, cuando empezaron a presentarse regularmente en un lujoso cabaret: “El Armenonville”, de una Buenos Aires en tiempos del primer Centenario de la Revolución de Mayo.
Gardel y Razzano se convirtieron en los primeros intérpretes del Tango con la canción “Mi noche triste”, ya que en esa época era solamente instrumental.
Cuando el dúo se separó allá por 1925, Gardel ya era popular en Latinoamérica, España y Francia.
Sin embargo, 1927 fue su año de consagración en Europa, cosechando enorme éxito especialmente en París.
Cuando fue contratado por el estudio de cine Paramount para protagonizar cuatro películas rodadas en la ciudad de Joinville, Francia, en tres de ellas contó con la colaboración del letrista Alfredo Le Pera.
Seguidamente conquista el mercado de los Estados Unidos y graba varios discos y cantó en la mítica radio NBC de Nueva York, protagonizando cinco películas musicales de grandioso éxito que lo hicieron mucho más famoso.
Cuando quisieron que grabara en otro idioma sus canciones les contestó:
*¿Cómo voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento?.
Hay algo en mí que vibra al sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más íntimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez, que tienen el significado de cosas muy nuestras, imposibles de transmitir.
Mi idioma, señores, es el español… o mejor aún, el porteño.
La pregunta: ¿Me quieres?, no contiene para mí la emoción que se vuelca en la misma pregunta porteña: ¿Me querés?. ¡Yo sé cantar solamente en criollo!*.
Realizó más de 800 grabaciones en sus casi 20 años de carrera.
Más allá de haber ideado la música de algunos de sus tangos (contando con colaboradores como Alfredo Le Pera para la composición de las letras), gran parte de su repertorio también se basó en la interpretación de tangos de otros compositores.
Participó de 11 películas en total: dos grabadas en la Argentina, 4 en los estudios Paramount de Joinville, Francia, y 5 en los estudios Paramount de Nueva York, EE.UU.
Hacía culto de la amistad, era un asiduo concurrente en el deporte de los reyes “El Turf” y quedó siempre en el recuerdo de uno de sus mejores amigos, el jockey Irinéo Leguizamo.
Cómo no recordar su Tango “Por una cabeza”.
El año 1935 llegaba prometedor para la vida de Carlos Gardel, en la cima del éxito.
El 25 de marzo había anunciado en los estudios de una compañía discográfica que terminaba de filmar dos películas e informó a sus seguidores que se avecinaba una gran gira. Así lo dijo:
* "Queridos amigos de la América Latina, de mi tierra y de mi raza…
La casa Víctor quiere que les anuncie la firma reciente de mi contrato de exclusividad con ellos, y yo lo hago muy gustoso, porque sé que nuestras grabaciones serán cada vez más perfectas y encontrarán en ustedes oyentes cordiales e interesados.
Yo acabo de filmar dos nuevas películas Paramount: El día que me quieras y Tango Bar, y voy a comenzar una gira que comprenderá Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Panamá, Cuba y México.
Luego visitaré los otros países de nuestra lengua, donde espero tener el gusto de saludarles personalmente.
Estoy ahora en los Estudios Víctor, de Nueva York, registrando las canciones de "El día que me quieras", la película que quiero de todo corazón, y que dedico a los amigos de España y de la América Latina.
Estas canciones, como las de 'Tango Bar', las encontrarán ustedes en discos Víctor"*.
Tres días después de ese anuncio partía con su comitiva a realizar la gira que tuvo un increíble éxito.
Momentos antes de tomar el avión en ese inesperado y trágico final dijo:
*"No sé si volveré, porque el hombre propone y Dios dispone, pero es tal el encanto de esta tierra que me recibió y me despide como si fuera hijo pródigo, que no puedo decirles adiós sino hasta siempre"*.
Eran las tres de la tarde del 24 de junio de 1935, el avión se preparaba para despegar del aeropuerto Olaya Herrera en Medellín, Colombia.
Sin embargo, algo extraño ocurrió con la aeronave que, en vez de levantar el vuelo, perdió el rumbo y se estrelló contra otro avión que se encontraba estacionado a pocos metros de la pista de aterrizaje –75 metros para ser exactos, que en dimensiones aeroportuarias no son muchos, pero sí los suficientes como para que la aeronave librara el paso.
El impacto fue fulminante. El avión F-31 chocó contra el otro prácticamente de frente, golpeando tanto su motor central como el motor derecho de la otra nave.
Ambos aviones comenzaron a girar en el sentido de las agujas del reloj, provocando un incendio mortal para casi toda la tripulación y los pasajeros que se encontraban a bordo.
El público que había llegado hasta allí para despedirlo siguió desconsolado el suceso y la desolación se apoderó de todos.
Su Buenos Aires querido, se quedaba sin la magia de su voz, sin su presencia aporteñada y a partir de ese momento comenzó a desatarse un sinfín de leyendas, de investigaciones sobre su vida, su origen de nacimiento, su muerte etc…
Su madre que lo esperaba en la ciudad de Toulouse, al enterarse de lo ocurrido, pidió regresar inmediatamente a la casa del Abasto, trayendo consigo el tremendo dolor de haber perdido al ser más amado de su vida con el único y triste consuelo de recordarlo a través de fotos, películas y dejando expresa su voluntad de que el día que ella muera la sepultaran junto a su adorado Carlitos.
En septiembre de 2003, la voz de Carlos Gardel fue registrada por la UNESCO en su programa Memoria del Mundo, dedicado a la preservación de documentos patrimoniales.
Para mí fue un ángel que bajó del cielo y nos regaló su maravilloso canto.
Me despido de todos ustedes hasta el próximo encuentro dejándoles algunas de sus frases:
"Cuando necesito de paz, de tranquilidad, de sosiego, cuando muchos copetines y muchas farras me han cansado, vengo a ver a mi viejecita, y a su lado recobro fuerzas".
"Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrá más pena ni olvido".
El "Zorzal Criollo" vuela más alto que nunca surcando la barrera del tiempo, hasta el próximo encuentro.




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