Son muchas las mujeres que a través de la historia fueron dejando su impronta en los acontecimientos, que con su obra lograron tener un lugar en la memoria y el corazón de los argentinos.
Hoy mencionaremos a una de ellas, "María Elena Walsh", nacida un primero de febrero de 1930, en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires.
Poetisa, escritora, cantautora, dramaturga y compositora argentina, que ha sido considerada como "mito viviente, emblema cultural de casi todas las infancias".
Su padre Enrique Walsh, de ascendencia inglesa e irlandesa, y su madre, Lucía Monsalvo, de ascendencia criolla y andaluza.
Formaban una familia de cuatro varones, mayores, hijos del primer matrimonio de su padre, y una hermana, cinco años mayor que María Elena.
Su infancia transcurrió feliz en un gran caserón con patios, plantas donde treparse, perros y gatos con los que jugar y muchos libros y revistas para leer a la hora de la siesta.
Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, de donde egresó a los 18 años.
Con sólo diecisiete años publicó su primer libro de poemas, “Otoño imperdonable”, marcado por las tendencias dominantes de la generación del cuarenta.
Cuando viajó a Estados Unidos invitada por Juan Ramón Jiménez, decidió instalarse en París cuatro años, formando con Leda Valladares un dúo que difundía el folclore argentino, época en la que empezó a escribir versos para niños.
Célebre por su literatura infantil, creó personajes conmovedores, como la tierna “Tortuga Manuelita” (que tiene un monumento en Pehuajó), “La Reina Batata”, “El Reino del Revés” entre otros que marcaron a generaciones de niños argentinos.
Sus libros, clásicos de la literatura infantil, han sido traducidos al francés, inglés, italiano, sueco y hebreo.
Alguna vez le preguntaron porqué había dicho que escribir para los niños significaba reconstruir y ella contestó:
*- "En estos momentos, ¡el lenguaje! ¡Nuestra querida lengua, que va desapareciendo en la miseria más espantosa!. Hay que reconstruir un lenguaje prolijo, lo más estético posible.
Y reconstruir también, en lo posible y por el interés que despierte, la atención del chico, que está muy dispersa. Lo ha estado siempre, pero ahora un poco más".
Denunció en repetidas ocasiones, a través de su música, literatura y diversas colaboraciones periodísticas, la situación de su Argentina natal.
En 1968 estrenó su espectáculo de canciones para adultos “Juguemos en el mundo”, que se constituyó en un acontecimiento cultural que influiría fuertemente en la nueva canción popular argentina, que venía conformándose desde diversos enfoques.
Como había hecho con sus canciones infantiles, María Elena Walsh mostró un estilo de composición marcado por la libertad creativa y temática.
En plena dictadura militar, y censurada por esta misma razón, en julio de 1978 decidió no seguir componiendo ni cantar más en público.
Paradójicamente, varias de sus canciones se volvieron símbolo de la lucha por la Democracia, como: “Como la cigarra”, “Canción de cuna para un gobernante”, “Oración a la Justicia”, “Canción de caminantes” entre otras…
Sus temas fueron musicalizados por Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Jairo y trascendieron las fronteras argentinas.
Denunció en repetidas ocasiones, a través de su música, literatura y diversas colaboraciones periodísticas, la situación de su Argentina natal.
En 1968 estrenó su espectáculo de canciones para adultos “Juguemos en el mundo”, que se constituyó en un acontecimiento cultural que influiría fuertemente en la nueva canción popular argentina, que venía conformándose desde diversos enfoques.
Como había hecho con sus canciones infantiles, María Elena Walsh mostró un estilo de composición marcado por la libertad creativa y temática.
En plena dictadura militar, y censurada por esta misma razón, en julio de 1978 decidió no seguir componiendo ni cantar más en público.
Paradójicamente, varias de sus canciones se volvieron símbolo de la lucha por la Democracia, como: “Como la cigarra”, “Canción de cuna para un gobernante”, “Oración a la Justicia”, “Canción de caminantes” entre otras…
Sus temas fueron musicalizados por Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Jairo y trascendieron las fronteras argentinas.
Fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires.
Una cantidad de escuelas, bibliotecas, plazas y salas culturales de nuestro país llevan su nombre o el de sus personajes.
Tras una penosa enfermedad falleció un 10 de enero del año 2011 a los 80 años, pero su legado se mantiene vivo a través de sus queridos personajes, compañeros inseparables de la infancia de todos los argentinos.
Sus restos fueron velados en la sede central de SADAIC y sus restos descansan en el Cementerio de la Chacarita.
El reconocido poeta Luis González le dedicó una hermosa canción en su homenaje y lo lindo fue que con gran alegría la recibió en vida.
Me despido hasta el próximo encuentro compartiendo esa canción:
“A María Elena Walsh”:
La niña bella nació, allá por Ramos Mejía
y por la calle Laprida con Leda se hizo canción
Esa ternura, ese don, derramado en rendondillas
Y en manteles, es semilla, que un viento duende esparció.
“Discos Plín”, por primera vez, nace “La Mona Jacinta”,
nace “La Pájara Pinta”, nace “El Reino del Revés”
Y luego un nombre le dio, a todas las tortuguitas
las bautizó “Manuelita”, sean o no de Pehuajó.
María Elena Walsh que grandes y chicos aman
es la musa, es el hada, que ilumina el corazón.
En su poema mejor, a Evita que ya es de todos
retrató con su buen modo, y al final la redimió,
“Jardín de infantes” mostró, que la Walsh no calla nada
Además, para “La Juana”, reclama un televisor.
Por ella supe que hoy, “Con florcitas no es tan triste”
Porque su poesía existe, en este mundo traidor.
María Elena Walsh, que grandes y chicos aman
Es la musa, es el hada que ilumina el corazón.






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