PARA TOMAR CONCIENCIA:
La elefanta Pelusa, emblema del zoológico de La Plata, que padecía una enfermedad en sus patas traseras desde el 2014, murió tras ser sedada para evitar que sufra debido a que su cuadro era irreversible, según el último parte de la Municipalidad platense.
"El equipo veterinario del Jardín Zoológico y los especialistas del Santuario de Elefantes de Brasil junto a la Fundación Franz Weber, definieron tomar el único camino posible para que ella no sufra", consignaron en un comunicado.
Se aclaró que la decisión se tomó junto al fiscal del Ministerio Público de la provincia de Buenos Aires, Marcelo Romero; el titular del Juzgado de Garantías 4 de La Plata, Juan Pablo Masi; la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Guido Lorenzino; la Defensora Ciudadana de La Plata, Florencia Barcia; y el Decano de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de La Plata, Marcelo Pecoraro, quienes siguieron de cerca la situación de Pelusa y acompañaron la solicitud de "eutanasia" planteada por los especialistas.
Se aclaró que la decisión se tomó junto al fiscal del Ministerio Público de la provincia de Buenos Aires, Marcelo Romero; el titular del Juzgado de Garantías 4 de La Plata, Juan Pablo Masi; la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Guido Lorenzino; la Defensora Ciudadana de La Plata, Florencia Barcia; y el Decano de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de La Plata, Marcelo Pecoraro, quienes siguieron de cerca la situación de Pelusa y acompañaron la solicitud de "eutanasia" planteada por los especialistas.
En el parte oficial se detalló que:
"Los chequeos de laboratorio fueron progresivamente brindando valores negativos. En el día de hoy, a las seis horas orinó por última vez, comenzó a mostrar signos subjetivos de incomodidad que hasta el momento no se habían visto, por lo que se decidió sedarla. A pesar de la sedación, continúo con signos de malestar".
Consignó además que:
"Luego de 60 horas de control y considerando que el cuadro es irreversible y al no tener soluciones alternativas tanto para curar o al menos paliar el cuadro de sufrimiento presente" se solicitó la autorización para realizar el procedimiento al ejemplar.
La muerte de la elefanta "Pelusa" (de 52 años de edad), nos tiene que hacer pensar sobre lo que sufren los animales salvajes en cautiverio.





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