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domingo, 22 de abril de 2018

Siria y el violín del Líbano... Malikian en nuestro país:


Sé que hace unos meses hice la nota sobre Ara Malikian, gracias a una amiga que me lo recomendó, escucharlo era fantástico, pero verlo en el Gran Rex... todo un lujo!!!.

Tres horas de show, un despliegue escénico, musical y sonoro que hace vibrar los sentidos.
La capital de Siria es Damasco. La distancia entre Siria y El Líbano son exactos 237 km.

Beirut es la capital del Líbano.

Poder, petróleo, gas, armas, corrupción, y la lista dolorosa es interminable.

El Mediterráneo contornea con sus aguas turquesas la costa del Líbano.

Es un país pequeño, en dónde las playas, las montañas y los valles se conjugan con la historia milenaria, el linaje árabe y la herencia francesa.

Aseguran que Adán vivió en la magnífica Baalbek, cuando era un oasis rodeado de cedros y que Salomón edificó el palacio más hermoso de toda Asia para su amada Saba.

Fue la costa elegida por los fenicios para conquistar comercialmente el Mediterráneo.

La tierra donde Alejandro Magno fundó Heliópolis, la ciudad del sol.


El valle dorado, en el cual el romano Augusto levantó un templo impresionante destinado a Júpiter y donde sarracenos y cruzados combatieron por los dioses.

Las tensiones religiosas, de raíces profundas, enfrentadas como la Biblia y el Corán.

Países destruidos y reconstruidos cientos de veces.

Donde la palabra puede ser dicha en árabe y oída en francés. 
O de las ruinas, escapar el sonido de un violín.

Esta es la historia de "Ara Malikian"; difícil de imaginar para los que no vivimos en estado de guerra.

Así se describe, uno de los mejores violinistas del mundo.

“No tengo, por lo menos en mi consciente ninguna secuela. Yo creía que era lo normal; que en todo el mundo se vivía lo mismo.

Para mí los bombardeos eran la rutina. Los cortes de luz, de agua y de comida. Los bombardeos nos avisaban que teníamos que ir al sótano.

Mi padre me hacia tocar el violín, fuerte, muy fuerte para apagar el sonido de las bombas.

Yo era niño, pero la armonía del instrumento, la voz poderosa de mi padre y los estruendos, compusieron mi ritmo armenio”.


Ara nació en septiembre de 1968 y a los 15 años su padre lo envió a Alemania para que aprendiera. 

Allí no le quedaba otra alternativa que aprender y superarse cada día.

El violín lo alejó de las mayores tentaciones. De allí pasó a Inglaterra y Francia.

Hasta llegar a Madrid, donde vive actualmente.

El gran músico Mstislav Rostropóvich le dio la oportunidad de su vida.

Hoy Ara tiene 49 años y es abanderado del mundo.

Músico, acróbata, alegre, pacifico, sensible y humilde recorre los escenarios mundiales.
Y reza por la paz en Medio oriente, y por cada lugar que haya guerra; con un solo acorde del violín.




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Artículo revisado: Siria y el violín del Líbano... Malikian en nuestro país: Clasificación: 5 Revisado por: Cadena Noticia Sur