EL TANGO EN LA PROTESTA SOCIAL:
Los poetas, músicos, cantores y creadores de nuestro Tango, en su mayoría eran descendientes de inmigrantes.
A mediados del siglo XIX, una gran inmigración europea llegaba a la Argentina, en ese momento, un país agro-ganadero que abastecía de materia prima, productos agrícolas y animales de cría, al viejo continente.
Europa, de donde ellos procedían, tenía un mayoritario crecimiento demográfico, con problemas económicos y sociales, que generaba gran desocupación y hambre, causa que no les daba la posibilidad de soñar, proyectar una vida digna, fundar una familia, derecho que toda persona debe lograr.
A través de promesas de trabajo, paz, bienestar y escapando de la guerra y persecuciones religiosas, crisis agraria, sentían que en este país de gran extensión territorial, se presentaba la gran posibilidad para comenzar una nueva vida llena de esperanzas y un mejor porvenir.
Procedían de: Piamonte, Génova, Nápoles, Sicilia, Galicia, País Vasco, Asturias, Cataluña, rusos, franceses, polacos, sirios y armenios entre otros.
En su gran generalidad, eran varones en edad de trabajar, que en sus países de origen se dedicaban a la agricultura, pesca, a la cría y cuidado del ganado.
Muchos traían consigo, sus ideales, socialistas, anarquistas, y sindicalistas, que contribuyeron a delinear el futuro movimiento obrero.
Los que no tuvieron posibilidades de trabajar en el campo, debieron emplearse como trabajadores asalariados en la ciudad y pasaron a formar parte de la clase obrera urbana.
De este modo, se fue conformando aceleradamente un sector numeroso de trabajadores, compuesto por argentinos nativos y de origen europeo.
Desarrollaron distintos oficios: comerciantes, zapateros, carpinteros, albañiles, relojeros, costureros, changarines del puerto, ebanistas, panaderos, tapiceros, labor que enseñarían a sus hijos, para que ayudaran al ingreso económico familiar, que era de condición muy humilde.
De sus descendientes, nacieron grandes artistas que asumieron desde los principios del Tango, una presencia notoria, tanto en la música, como en la poesía, en la que describían las costumbres, el sentir popular, la protesta social, que puntualizaba hechos de injusticia laboral, diferencia de clases, situaciones difíciles para los trabajadores de principios de siglo XX, soportando la década de gran crisis que fue la del ’30, denominada “década infame”.
Después llegó un período que lo atribuyeron a la época de oro del Tango, y en el contexto social asumiendo a la presidencia Juan Domingo Perón, que llevó adelante una política tendiente a mejorar la legislación laboral y social (vacaciones pagas, jubilaciones, tribunales de trabajo), impulsando la industria, el empleo, las comunicaciones y los transportes, con la acción social desarrollada por Eva Perón a través de la construcción de hospitales, escuelas, hogares para niños y ancianos, y ayuda económica para los más pobres, comenzaron momentos de benevolencia para los hombres de la cultura y del trabajo, que sentían la gran felicidad de vivir dignamente junto a su familia.
Pero como siempre en nuestro bello pero complicado país hubo tiempos buenos y tiempos malos, y los más necesitados en cada cambio, o crisis son los que sufren las tristes consecuencias de injusticias, de insensibilidad social.
Gran parte de estos acontecimientos de triste realidad, se ven reflejados en las letras de nuestro Tango.
Mencionaremos algunos que destacan en su poesía, esas protestas sociales ante hechos de desigualdad y crueldad social.
Al pié de la Santa Cruz, de Enrique Delfino y Mario Battistella, en una parte de sus versos dice: "Declaran la huelga, hay hambre en las casas, es mucho el trabajo y poco el jornal, y en ese entrevero de lucha sangrienta, se venga de un hombre la ley patronal".
Caminito del taller, letra y música de Catulo Castillo:
“Caminito al conchabo, caminito a la muerte, bajo el fardo de ropas que llevas a coser, quién sabe si otro día quizá pueda verte, pobre costurerita, camino del taller”.
Mi viejo el remendón, letra y música de Alberto Mastra:
“Destino de trinchetas, de suelas y semillas, al pie de la banquilla en el viejo galpón, el golpe del martillo cantaba tempranero pa' darnos el puchero, mi viejo el remendón. Poniendo sus remiendos de penas sobre penas que, como una condena, la vieja le dejó y que al abandonarnos en ese trance amargo mi abuela se hizo cargo de mi hermanito y yo”.
Giuseppe el zapatero de Guillermo Del Ciancio:
He tique, taque, tuque, se pasa todo el día, Giuseppe el zapatero,
alegre remendón. Masticando el toscano per far la economía,
pues quiere que su hijo, estudie de doctor. El hombre en su alegría, no teme a la vida, contento y bonachón. ¡Ay, si estuviera, hijo, tu madrecita buena!, el recuerdo lo apena y rueda un lagrimón.
Y podríamos seguir, con tangos dedicados a oficios y trabajos de una época que merecemos recordar para reflexionar nuestra historia argentina, llena de idas y vueltas, de alegrías y tristezas, reflejando en historias pasajes de nuestras experiencias, y tratando de entender el porqué, somos como somos!!!.
Me despido de todos ustedes, deseándole un feliz día para este 1° de mayo a todos los trabajadores de mi país y me voy cantando bajito un Tango de Antonio De Bassi y Homero Manzi, que describe a un hombre que va llegando al final de su día de trabajo mientras sueña reencontrarse con su amada.
“Mano blanca”:
Dónde vas carrerito del este
castigando tu yunta de ruanos,
y mostrando en la chata celeste
las dos iniciales pintadas a mano.
Reluciendo la estrella de bronce
claveteada en la suela de cuero,
dónde vas carrerito del Once,
cruzando ligero las calles del Sur.
claveteada en la suela de cuero,
dónde vas carrerito del Once,
cruzando ligero las calles del Sur.
¡Porteñito!... ¡Manoblanca!...
Vamos ¡fuerza, que viene barranca!
¡Manoblanca!... ¡Porteñito!
¡Fuerza! ¡vamos, que falta un poquito!
Vamos ¡fuerza, que viene barranca!
¡Manoblanca!... ¡Porteñito!
¡Fuerza! ¡vamos, que falta un poquito!
¡Bueno! ¡bueno!... ¡Ya salimos!...
Ahora sigan parejo otra vez,
que esta noche me esperan sus ojos
en la Avenida Centenera y Tabaré.
Ahora sigan parejo otra vez,
que esta noche me esperan sus ojos
en la Avenida Centenera y Tabaré.
Dónde vas carrerito porteño
con tu chata flamante y coqueta,
con los ojos cerrados de sueño
y un gajo de ruda detrás de la oreja.
con tu chata flamante y coqueta,
con los ojos cerrados de sueño
y un gajo de ruda detrás de la oreja.
El orgullo de ser bien querido
se adivina en tu estrella de bronce,
carrerito del barrio del Once
que vuelves trotando para el corralón.
se adivina en tu estrella de bronce,
carrerito del barrio del Once
que vuelves trotando para el corralón.
¡Bueno! ¡bueno!... ¡Ya salimos!...
Ahora sigan parejo otra vez
mientras sueño en los ojos aquellos
de la Avenida Centenera y Tabaré.
Ahora sigan parejo otra vez
mientras sueño en los ojos aquellos
de la Avenida Centenera y Tabaré.






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