Parafraseando un poco:
"Les vengo a proponer un sueño". "Vamos argentinos... si se PUEDE"...
Lo que era un camino virtuoso (en teoría), el Gobierno nacional lo abandonó.
El diálogo con la oposición y con sus propios aliados era moneda común e inclusive algunas actos del Gobierno se reconsideraban y se tomaban mejores decisiones (Néstor y Mauricio).
El ganar otra elección hizo cambiar el temperamento de quienes resuelven (espejito, espejito).
El ganar otra elección hizo cambiar el temperamento de quienes resuelven (espejito, espejito).
La primer muestra, como ya sabemos fue la reforma previsional de diciembre pasado.
Mauricio Macri no dio un paso atrás e impuso una Ley sin consenso y muy cuestionada.
Fue un punto de inflexión. Lo que se había ganado en octubre se lo perdió en diciembre.
Inclusive miembros de la "mesa chica" del PRO la tildaron como la nueva 125.
Otra similitud es la cantidad de funcionarios "sospechados y/o procesados" por echos de corrupción (de ambos lados).
Otra similitud es la cantidad de funcionarios "sospechados y/o procesados" por echos de corrupción (de ambos lados).
La historia se repite, el Gobierno de Néstor Kirchner al principio dialogaba con todos los sectores y la recuperación se consolidó, pero luego de ganar las elecciones holgadamente, el temperamento cambió y el comienzo del fin se inició.
Si nos remontamos un poco más atrás, también el dialogo sirvió, el Presidente Eduardo Duhalde gobernó desde el consenso con propios y ajenos.
Tengamos en cuenta que liderazgos como los de Juan Domingo Perón o Ricardo Alfonsín ya no vendrán (se rompió la matriz).
La sociedad maduró?... y la construcción es colectiva?.
La clase política nunca propuso un acuerdo como lo hizo España con el "Pacto de la Moncloa", donde los partidos políticos, los sindicatos y los empresarios se pusieron de acuerdo en políticas de estado a largo plazo.
La clase política nunca propuso un acuerdo como lo hizo España con el "Pacto de la Moncloa", donde los partidos políticos, los sindicatos y los empresarios se pusieron de acuerdo en políticas de estado a largo plazo.
En Argentina, la lucha por el poder no es para construir una sociedad mas justa, sino para sacar ventaja personal, los ejemplos sobran (sino miremos a los intendentes dinosaurios del Conurbano).
Las oportunidades pasan y seguimos igual, los mismos problemas sin resolver desde hace décadas.
Las decisiones que se toman unilateralmente duran lo que dura la mayoría efímera de una elección.
El dialogo es la mejor herramienta para construir una sociedad mejor, donde todos seamos incluidos.
Claro que esto se logra sin tanto fanatismo de los MILITONTOS.





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