Nació el 5 de septiembre de 1914, en San Fabián de Alico, Chillán.
"El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza (…). Parra escribió como si al día siguiente fuera a ser electrocutado". Así lo describió Roberto Bolaño, su compatriota.
Irreverente, controvertido y eterno candidato al Nobel, Parra fue uno de los poetas más influyentes de la literatura hispanoamericana contemporánea. Y más originales.
"De estatura mediana, / Con una voz ni delgada ni gruesa, / Hijo mayor de profesor primario / Y de una modista de trastienda", se retrata en "Epitafio":
"Flaco de nacimiento / Aunque devoto de la buena mesa; / De mejillas escuálidas / Y de más bien abundantes orejas; (…) Ni muy listo ni tonto de remate / Fui lo que fui: una mezcla / De vinagre y de aceite de comer / ¡Un embutido de ángel y bestia!", agrega en ese poema.
Sus padres, Nicanor Parra, profesor de música, y Rosa Clara Sandoval Navarrete, quien también cantaba y tocaba la guitarra, fundaron una verdadera dinastía de artistas.
Varios de sus nueve hijos se dedicaron a la música, entre ellos Violeta, la célebre autora de "Gracias a la vida" y "Volver a los 17", y Roberto, en cuyas décimas se inspiró La Negra Ester, una de las obras más exitosas del teatro chileno.
El futuro poeta abandonó la casa paterna en 1932 y viajó a Santiago, donde hizo el último año de la enseñanza secundaria en el Instituto Nacional Barros Arana (INBA), antes de comenzar a estudiar matemática y física en la Universidad de Chile.
Tiempo después en EE.UU. había profundizado sus lecturas de Walt Whitman y en Inglaterra se nutrió de la obra de John Donne, William Shakespeare, William Blake, T.S.Eliot, Ezra Pound y Franz Kafka, a quien consideraba su "maestro absoluto".
Poco después de su regreso de Europa, se publicó en la revista chilena Extremo Sur un conjunto de 20 poemas, que décadas más tarde Parra también excluiría de su Obra Gruesa, los "Ejercicios retóricos", notablemente influidos por Whitman.
También entonces apareció su segundo libro, Poemas y antipoemas, escrito en gran parte en Oxford, que termina con el que muchos consideran su mejor texto, "Soliloquio del individuo”
El otro día se murió, a los 103 años, después de esperar contra toda esperanza que le dieran el Nobel.
A quienes llegaban en peregrinación a verlo en su escondite del sur de Chile les contaba que, en el preciso lugar donde alzó su casa, había antes un castillo hecho enteramente de tejuelas de alerce.
“El que entraba ahí se quería quedar a vivir para siempre”. El castillo estaba medio abandonado cuando Parra lo compró, y el cuidador, que vivía ahí se tuvo que ir a su pesar. Pocos días después un incendio destruyó el castillo.
Todas las señales indicaban que el cuidador había provocado el fuego. Parra se lo encontró contemplando las cenizas aún humeantes y le dijo: “¡Huevón de mierda, mira lo que hiciste!”.
El cuidador le contestó sin apartar la mirada: “Yo quería esa casa más que usted”.
Heidegger decía que la poesía es la casa del ser. Parra vio arder esa casa y levantó otra sobre sus cenizas. Están los que dicen que fue él quien la quemó. Y están los que dicen que nadie quería esa casa tanto como él.
Heidegger decía que la poesía es la casa del ser. Parra vio arder esa casa y levantó otra sobre sus cenizas. Están los que dicen que fue él quien la quemó. Y están los que dicen que nadie quería esa casa tanto como él.
“Para eso se hizo la muerte. Para medir el transcurso del tiempo”.
Si esto es anti poesía…. Bienvenido al reino de los cielos Nicanor!!!.





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