UN MOMENTO EMOCIONANTE:
Junto con Michelle Bachelet, el Papa Francisco visitó el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín.
Es la primera vez que el Sumo Pontífice ingresa a una cárcel sólo de mujeres.
En el lugar escuchó el testimonio de una reclusa detenida por narcotráfico y brindó un discurso sentido para todas las condenadas del mundo a vivir en una prisión.
"Pueden privarlas de la libertad pero no de la dignidad. Nadie puede ser privado de la dignidad. Estar privadas de la libertad no es sinónimo de pérdidas de sueños y esperanzas", afirmó Francisco.
"No nos dejemos cosificar. Díganse (No soy un numero, soy fulano de tal, que gesta esperanza)".
También saludó a los funcionarios de Gendarmería y a sus familias; aseguró que reza por ellos y que pide para que las autoridades les brinden condiciones de trabajo dignas para que su dignidad "genere dignidad".
"Es muy duro y doloroso. La dignidad no se toca, se cuida, se custodia, se acaricia. De ahí que es necesario luchar contra todo tipo de corsé, de etiqueta que diga que no se puede cambiar, o que no vale la pena, o que todo da lo mismo. Queridas hermanas, ¡no!", enfatizó.
"La sociedad tiene la responsabilidad y la obligación de reinsertarlas no sólo a ustedes, sino que a todos quienes pasen por la cárcel, aseverando que la reinserción debe ser el sueño de ustedes y que una condena sin futuro no es una condena humana, es una tortura".
Por último, el Papa Francisco pidió a la Virgen María que intercediera por ellas.





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