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jueves, 21 de diciembre de 2017

Hoy recordamos al gran "Enrique Santos Discépolo":


Al momento de escribir sobre este gran poeta, compositor, actor, autor teatral, que fue un gran filósofo de la vida, me pareció bien comenzar por su infancia, que es la etapa del desarrollo emocional, social y físico que nos prepara para nuestro futuro como adultos.

Enrique Santos Discépolo, nació un 23 de mayo de 1901 en el barrio del Once, Buenos Aires, comenzando el siglo XX, fue el quinto y último hijo de Santo Discépolo, italiano de Nápoles, músico, y de Luisa Deluchi, Argentina de ascendencia genovesa.

Su padre falleció en 1906 y su madre en 1910, parecía que la vida quiso “golpearlo desde muy niño”.

Cuando fallecieron sus padres, con la familia desintegrada y hermanos bastante mayores que él, Enrique quedó a cargo de unos tíos que si bien tenían muy buena posición económica, eran muy estrictos a la hora de criarlo y siempre comentó lo triste que se sentía, que no tuvo una infancia feliz, no lo dejaban disfrutar de los juegos que un niño de su edad merece tener.

Por suerte con esos tíos estuvo solamente dos años, porque cuando su hermano Armando (14 años mayor que Enrique) se casó, lo llevó a vivir con él y a partir de ese momento comenzó a disfrutar de una libertad que no conocía y a entablar amistades que lo hicieron sentir feliz.

Si bien había comenzado a estudiar para ser maestro, al poco tiempo se dio cuenta que su verdadera vocación era otra, ser actor, habló con su hermano Armando que era un reconocido director teatral y dramaturgo, y a los 15 años debuta como actor en la obra “Chueco Pintos” y luego en “Mustafá”.

Desde esa temprana edad comenzó a relacionarse con artistas, todos ellos con un gran compromiso social.

Tanto Discépolo como sus amigos fueron conmovidos por los acontecimientos de la Semana Trágica ocurrida en 1919 donde una huelga en los talleres Vassena concluyó con la muerte de varios obreros, el cortejo fúnebre también fue atacado por la policía ayudada por los “nenes bien” de ultra derecha, el número de víctimas se incrementó incluyendo a niños y mujeres.

Le tocó vivir esa década del 30’ dónde hubo un quiebre en la sociedad Argentina, a la que llamaron “la década infame” y es en 1934 cuando crea el Tango “Cambalache” que aún hoy sigue vigente, ya no solo en nuestro país, en el mundo, porque increíblemente es un Tango por lo que dice, universal!!!.

Discépolo era un gran observador, con un alma sensible al dolor ajeno, y en su recorrido por los barrios de gente humilde, postergada por la sociedad, crecía su compromiso social y todo eso influyó mucho en su gran obra Discepoliana.


En la obra “El organito” que compartió autoría con su hermano Armando,  muestra el mundo de los seres casi marginales, sin oportunidades, en una pobreza que les ha quitado los sueños y las esperanzas.

Carlos Gardel, su gran amigo, le grabó: “Qué vachaché”, “Esta noche me emborracho”, “Yira yira”, “Chorra”, “Victoria”, “Secreto”, “Confesión”, “Malevaje”, con música de Juan de Dios Filiberto; “Sueño de juventud” (vals).

Entre sus grandes obras también se destacaron con la colaboración de importantes músicos: “Cambalache”, “Uno”, “Carrillón de la merced”, “Tres esperanzas”, “Tormenta”, “Justo el 31”, “Mensaje”, “Soy un arlequín”, “Chorra”, “Cafetín de Buenos Aires”, “Desencanto”, “El choclo”, “Que sapa señor”, 
Noche de abril” entre otros…

Discépolo decía:

“No he vivido las letras de todas ellas... pero las he sentido todas, eso sí. Me he metido en la piel de otros y las he sentido en la sangre y en la carne... Yo vivo los problemas ajenos con una intensidad martirizante impropia de estos pocos kilos que visto y calzo...”.

Discépolo conoció a Ana Luciana Devis, “Tania”, “la gallega” como él le decía, en un cabaret dónde ella cantaba uno de sus tangos, “Esta noche me emborracho”, lo llevó a ese lugar su amigo José Razzano, y a partir de ese momento, se enamoró de ella, y fue su pareja hasta el final de sus días.

No tuvieron hijos, ella tenía una hija de un matrimonio anterior, y él un hijo natural de una relación con una mexicana muy bonita.

Cuando se conoció la relación de Tania con Discépolo, ella logró ser contratada por las mejores emisoras del momento, compartiendo escenario con grandes figuras.

Otra pasión de Discépolo fue el cine, en 1935 había puesto música a la película “Alma de Bandoneón”, al regresar de una gira que realizó por Europa participó del film “Mateo”, bajo la dirección de Daniel Tinayre.

También actuó en “Melodías Porteñas” donde también colaboró con la adaptación y la música. En esta última película estrena dos tangos “Melodía Porteña” y “Condena
.

En 1950 comenzó el rodaje de “El hincha” un verdadero homenaje al hincha del fútbol, en una época que no había barras bravas y el fútbol no estaba tan comercializado, la película fue estrenada el 13 de abril de 1951 los interpretes fueron además de Discépolo, Diana Maggi, Mario Passano, el director Manuel Moreno y el argumento de Discépolo y Julio Porter.


En su afán de tomar partido por los más necesitados, tenía una gran simpatía por Perón, a quién conoce en 1945 y comienza una excelente relación, concurriendo periódicamente a la Casa Rosada o a la quinta de San Vicente para charlar con el General, que lo consideraba “el más grande poeta popular de la Argentina”.

En esas visitas conoce y queda admirado de la gran personalidad de Evita.

En junio 1951 es invitado para realizar por radio “Pienso y digo lo que pienso”, dónde crea el personaje “Mordisquito” y cada una de las conquistas del Peronismo fueron defendidas desde ese programa radial.

El General Perón gana las elecciones del 11 de noviembre de 1951, pero Discépolo gana el desprecio, las amenazas, la pérdida de amigos, agravios que para un alma tan sensible le hicieron mucho daño!!!.

Esos acontecimientos, fueron mucho para su corazón, y en vísperas de Noche Buena, comenzó a sentirse mal, y fallece de un síncope, el 23 de diciembre de 1951.

Sus restos fueron velados en SADAIC, y fue enterrado en el cementerio de La Chacarita.

Por orden del Presidente Perón el teatro Presidente Alvear, pasó a llamarse, Enrique Santos Discépolo, tras el golpe de Estado de 1955, el teatro volvió a llamarse Presidente Alvear.

En su escritorio quedaron obras sin terminar, en 1953, el poeta Cátulo Castillo se encarga de poner letra a “Mensaje”.

Sus tangos fueron prohibidos durante la dictadura militar Argentina de 1976. Y pienso: ¿cuándo los argentinos aprenderemos a vivir en armonía, unidos para que nuestro hermoso país salga adelante?.

Los dejo reflexionando sobre un tema que parece que nunca podemos resolver y seguimos viviendo en un círculo vicioso, lamentablemente!!!.

Me despido de ustedes hasta el próximo encuentro, cantando uno de los párrafos del gran Tango “Cambalache”:

¡Siglo veinte, cambalache

problemático y febril!...

El que no llora no mama

y el que no afana es un gil!

¡Dale nomás!

¡Dale que va!

¡Que allá en el horno

nos vamo a encontrar!

¡No pienses más,

sentate a un lao,

que a nadie importa

si naciste honrao!

Es lo mismo el que labura

noche y día como un buey,

que el que vive de los otros,

que el que mata, que el que cura

o está fuera de la ley...






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Artículo revisado: Hoy recordamos al gran "Enrique Santos Discépolo": Clasificación: 5 Revisado por: Cadena Noticia Sur