La sociedad Argentina está a punto de presenciar o soportar "otra campaña electoral mas".
Una campaña donde los límites no son obstáculo para ningún partido político, cada uno con su juego (en muchos casos el árbitro te cobra un penal sobre la hora y te dejó fuera de la conversación).
El Gobierno Nacional tendrá como estrategia, la "polarización" entre Cambiemos y el Frente para la Victoria (Macri pulcro o Cristina corrupta, el populismo o el sí se puede!!!).
En el medio queda... una ancha avenida (por lo menos, esa es la intención), aunque no sea tan así.
De esa URGENCIA de renovar bancas o buscar posicionamientos, salen acuerdos "brillantes" hacia arriba y abren la "carnicería" hacia abajo (en los municipios saben de lo que hablo, no importa con quién, sino el como y lo que buscan algún rédito económico, ya arreglaron negociando valores y a personas).
Otra frustración es la izquierda, mas dividida que nunca, cada cual con su candidato.
El motivo es simple: "si la campaña se centraliza en la economía, el oficialismo pierde por goleada", despidos, tarifas, paritarias, sueldos bajos, inflación, falta de reactivación, bajo consumo etc.
Ahora si como contrapeso se usa la fórmula del 2015, tal vez tenga chances de hacer un buen papel.
Todos los otros partidos, cada uno con su estrategia (no varían mucho, repitiendo viejas fórmulas).
A todo esto, se le suma el cuco Randazzo, que puede llegar a aglutinar a propios y extraños.
Los medios juegan un papel, las consultoras también y nos llega tanta información, que desglosarla nos llevaría todo el día, el mes o hasta la otra campaña.
La política es la solución, todo se resuelve con política, pero los dirigentes son los que dejan mucha tela para cortar, hablan de unidad, rosca, acuerdos, principios, orgánica, referente, militancia, lealtad etc., y se olvidan de lo principal... los problemas de la gente.
La gente es la que sufre, y la otra viuda de la película es la militancia que cree.
Pasado, para jugar con el diario de ayer y futuro, para que lo votemos por algo que es una incógnita.
Por eso tenemos que reflotar parte de la letra "Cambalache":
¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...





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