Abro las ventanas y un cielo azul inunda mi cara, mientras Bob Dylan me canta:
“How many times must the can nonballs fly. Before they are forever banned”... (“Cuantas veces deben volar las balas de cañón, antes de ser prohibidas para siempre”).
Hace muchos años Miguel Ángel esperaba impaciente que le trajeran ese color azul, ultramar; para terminar su cuadro “El descenso en el sepulcro”, allá por el 1501.
Hace muchos años Miguel Ángel esperaba impaciente que le trajeran ese color azul, ultramar; para terminar su cuadro “El descenso en el sepulcro”, allá por el 1501.
Ultramar es una palabra que significa más allá del mar.
Esta pintura se hace de la piedra semipreciosa, llamada lapislázuli, que se encuentra solo en Chile, Zambia, en algunas minas de Siberia, y en mayor medida en Afganistan.
De allí los copetes de los Budas, los monjes que iluminaron manuscritos y encontraron sus cielos y el color del vestido de la madre de Dios, de Miguel Ángel.
Afganistán es tierra mítica, uno de los lugares de más difícil acceso.
Su gente tiende a mezclar su melancolía con el humor negro.
Mientras las flores de los cerezos esconden pueblos bombardeados y pies descalzos.
Para ellos la fantasía, la depresión y Dios son parte del azul de sus conciencias.
El lapislázuli contiene motas de pirita de hierro, el oro de los tontos le dicen y hacen que las mejores piedras se parezcan al firmamento.
Los hombres lanzaron cohetes sobre los Budas, los cuales tenían los ojos tan brillantes que se veían del otro lado del valle.
El budismo es una fe que entiende la impermanencia, recordándonos que nada dura para siempre.
Todo es irónico en Afganistán. La ruta antigua “de la seda”, tiene los senderos más escarpados del mundo.
Y el mejor momento para valorar la piedra es el amanecer o la puesta de sol y si uno extiende la mano, en horizontal con la tierra; el sol pega de lleno y los destellos de las montañas con venas azules iluminan el cielo.
“Colores”:
COLORES es un libro que vale la pena leer y que nos habla de los orígenes de los colores y de mucho más. El mapamundi como la paleta del pintor, tal vez del mejor.
A través de varios viajes por el mundo, aparecen los ocres de Australia, los rojos de México, los amarillos de Irán y España.
Y el Afganistán con su azul ultramar. Un mundo de pasiones, codicias, conflictos internacionales y muerte.
Victoria Finlay es una antropóloga social, inglesa, especialista en la cultura oriental.
Y tanto ella como yo creemos que por estos días Pascuales uno debe escuchar a Bob Dylan, y mirar los cielos de Afganistán.






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