A sacar la calculadora !!!:
Se afirma que ganar la provincia de Buenos Aires es clave para Cambiemos y que no hacerlo acarrearía graves consecuencias.
De ello surge nuevamente la pregunta “¿qué entendemos por ganar?”. En una elección ejecutiva la respuesta es bastante simple. La sabiduría convencional nos responde que aunque sea legislativa y con sistema proporcional lo que importa “es ganar aunque sea por un voto”.
Semejante interpretación binaria me parece desacertada. No hay mucha discusión acerca de que salir primero para Cambiemos es efectivamente ganar, aunque ello merece algo de análisis también.
Semejante interpretación binaria me parece desacertada. No hay mucha discusión acerca de que salir primero para Cambiemos es efectivamente ganar, aunque ello merece algo de análisis también.
Entiendo que es necesario realizar mayores precisiones sobre qué significa perder. Para ello recurro a distintos escenarios. Dejo para el final el escenario de triunfo de Cambiemos, dado que admite variantes con diferentes implicancias.
Escenario 1:
Escenario 1:
Cambiemos sale 2do., 2 o 3 puntos por debajo de la lista de Massa-Stolbizer y la misma no alcanza el 40% de los votos. La lista del FPV termina en 3er. lugar.
¿Es eso una derrota?.
¿Semejante resultado define la interna Peronista al punto de que el PJ en masa comience a peregrinar hacia Tigre como si fuera la nueva Puerta de Hierro?. No parece ser el caso. Se trataría de una elección de tercios que no alcanzaría para que Massa se proclame como el nuevo líder del Peronismo.
En 2do. lugar, el gobierno ganaría muchas bancas. De las 38 bancas en juego en PBA, 3 de Senador y 35 de diputados, Cambiemos pone en juego 0 y 4 respectivamente.
Para resumir, en este escenario el gobierno suma muchas bancas, y la interna Peronista sigue sin definirse y el tercer lugar es para la lista kirchnerista.
Un resultado bien valorado por los inversores externos. Nada mal…en los diarios del lunes aparece el “Ganó Massa” (como en el 2013…).
Escenario 2:
Cambiemos en 2do. lugar debajo de una lista encabezada por Cristina Kirchner. El conteo de bancas pasa a un segundo lugar porque la percepción inmediata del círculo rojo es “el kirchnerismo es competitivo en el 2019” y ello también es notado por el mercado financiero.
Es decir, este resultado vendría acompañado de una venta de activos financieros argentinos y una suba del costo de financiamiento del gobierno. En este escenario, salvo que el triunfo de Cristina sea de una magnitud similar a la del 2005, no resulta obvio nuevamente que la ex Presidente retome el liderazgo del partido.
El margen de la victoria importa. Es un resultado dramático para Cambiemos, pero puede resultar manejable dependiendo tanto de la ventaja de Cristina y de la performance electoral en el resto del país. De lo que no cabe duda es que el “círculo rojo” sentirá correr el frío por la espalda.
Escenario 3:
Cambiemos sale tercero, ya sea detrás de Massa o de Cristina. No hay dudas de que ello sería una debacle electoral, y se agrava si el 1er. lugar lo ocupa la ex Presidente, que encarna a los sectores más radicalizados del Peronismo, que desde el día 1 de la gestión de Macri han apostado al final anticipado.
Parece difícil que el gobierno se recupere de ese resultado, salvo que se trate de una suerte de triple empate con mínimas diferencias entre el 1ro. y el 3ro.
Así y todo, la lectura inmediata del resultado será inequívocamente desfavorable para Cambiemos. Pero como en el escenario 1 y 2, la magnitud de la victoria del 1ro. y las distancias importan.
Escenario 4:
Triunfo de Cambiemos. ¿Es imposible para el gobierno ganar PBA?. No necesariamente. Las encuestas muestran que Cristina Kirchner es “piso alto y techo bajo”.
No se la puede subestimar -obviamente-, pero tiene poco espacio para crecer. Massa bien puede ser víctima de la polarización entre el gobierno y el kirchnerismo.
En el discurso de apertura de sesiones legislativas Macri sugirió sin matices que el gobierno va en esa dirección: polarizar con el Kirchnerismo y plantear la legislativa como una opción entre volver o dejar atrás definitivamente ese pasado. Sumemos el activo que para Cambiemos representa la elevada imagen positiva de la gobernadora Vidal.
Este escenario admite dos variantes, dependiendo de quién termine en 2do. lugar. Y ahí probablemente las preferencias del gobierno y del establishment sean divergentes.
Un 2do. lugar de Cristina -asumiendo que ella encabece una de las listas- mantendría con vida al Kirchnerismo como opción electoral, pero con el síndrome de “piso alto y techo bajo”, tal como señalé anteriormente.
A la vez mantendría también indefinida la interna del Peronismo, algo que claramente ha beneficiado hasta ahora a Cambiemos.
Finalmente, es claro que desde el punto de vista electoral el PRO -y por añadidura Cambiemos- se siente más cómodo compitiendo con el Kirchnerismo antes que con otros rivales (si para muestra sobra un botón, recordemos el apretado triunfo de PRO frente a ECO en la 2da. vuelta de la Ciudad de Buenos Aires en 2015).
Para el establishment la historia es algo distinta: con ese resultado el Kirchnerismo seguiría vivo y con alguna chance en el 2019 dado el peso de la provincia de Buenos Aires en la elección presidencial.
Un 2do. lugar de Massa, sin el síndrome del techo bajo, sería más amenazante en lo electoral para Cambiemos, pero no necesariamente para el establishment.
¿Será entonces Buenos Aires “la madre de todas las batallas”?.
¿Será entonces Buenos Aires “la madre de todas las batallas”?.
Está claro que sí dado que hay mucho en juego tanto para Cambiemos, como para Sergio Massa, que renueva las bancas a nivel nacional y provincial obtenidas en la elección del 2013 que lo tuviera como claro triunfador, y para el Kirchnerismo por los mismos motivos.
Pero de ahí a concluir que se trata de un juego de suma cero donde ganar por 1 voto es la diferencia entre la vida y la muerte, entre la posibilidad de completar el mandato presidencial o sufrir la suerte otros presidentes no Peronistas, parece un tanto exagerado y simplista.






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