Durante todo el año 2016 se estuvo pendiente de la ex-presidente. El mundo K, en retirada, marco la cancha de un gobierno que fue votado para el cambio. Con esperanza, con fe y siempre para adelante, Macri demostró que es mejor prometer que hacer. El mundo de las SENSACIONES sigue en el relato oficial, ahora con una luz en un túnel interminable.
Hubo un debate, hubo promesas y Macri termino sentado en el sillón de Rivadavia. Cristina se fue sin ponerle la banda presidencial y el estallido de globos presupuso el comienzo de un mundo venturoso.
El año que se va (por suerte) comenzó con unas vacaciones merecidas para todos los argentinos que debieron padecer todo el desquicio de una década insoportable. Sin embargo la luna de miel desembarco en un aumento tarifario que nos sacudió el corazón (que es el bolsillo más sensible) apagando la sensación de encuentro de aquel viaje a Davos con el representante de una renovación mas A.
Los jueces despertaron de una década de sueño para sentar en el banquillo judicial a una ex presidente que ya había sufrido la fuga de muchos "Leales", maquinas excavadoras en el sur para descubrir bóvedas enterradas y bolsos que saltaron los muros de un convento , son la síntesis de un gobierno K corrupto hasta su esencia.
Pero la inflación siguió por las suyas, y a pesar de hacer los deberes de país periférico los capitales esperados no aparecieron. Macri apelo al corazón de los empresarios. El, como nadie, debería saber que los empresarios carecen de ese órgano, sobre todo cuando para evitar pagar impuestos abren esas cuentas offshore como los Panamá Papers.
La luz al final del túnel, tan bien descripta por la vice-presidente, presidenta provisional del Senado y emergente de un Pro capitalino: Gabriela Michetti, se transformo en un tren de alta velocidad que se nos viene encima... a rajar para el otro lado.
Sigue Cristina volviendo de El Calafate para responder a una justicia que la cita a cada rato como en un sainete de Vacarezza. Transformando las instituciones en el Conventillo de Chichilo.
Los errores de gestión, concepción y por debilidades orgánicas se manifestaron en el apoyo a Clinton, cuando el terremoto Trump empezó a sacudir el mundo. "Estamos aprendiendo" dijo un funcionario con exceso de sinceridad y los aplaudidores aplaudieron.
Mientras se describía que uno de cada tres argentinos es pobre y que la indigencia había crecido desde que se fue Cristina.
"Son los coletazos de la herencia" dijo otro atildado niño pro y no pudo evitar que el segundo semestre comenzara a filtrarse, como arena, entre los dedos de unas manos crispadas por el desencanto. Los líderes de los movimientos sociales (muy vivos) aprovecharon los errores y debilidades de un gobierno con un solo horizonte, para "negociar" beneficios para frenar un diciembre que asomaba preocupante.
En la provincia de Buenos Aires, los intendentes del conurbano también aprovecharon y llevaron algunas gotas de agua para sus molinos. No fue mucha agua para apagar tanto fuego, mientras la revolución esperada moría en la zozobra de un barco que navega por el internet y naufraga en las orillas de la realidad.
No hubo "ganancias". Tuvo que ser tratada en un periodo extraordinario cuando el proyecto oficial, como de apuro, fue vapuleado por el oportunismo de una "oposición", unida por el espanto, que sacudió la paz de un diciembre que se creía controlado, por suerte el ala política logro frenar el desacierto del ala mediática y Lilita quedo boqueando contra un Massa que termino consensuando lo que había propuesto ab-initio.
Macri operado, por los cirujanos (políticos y sanitarios) ve como este 2016 se está yendo dejando un manto de dudas sobre lo que pudo haber sido un año sin Cristina.



