Fariña describió una ingeniería utilizada por Máximo y Cristina Kirchner para perseguir empresarios luego de la muerte de Néstor Kirchner, cuando se inició lo que describió como un "nuevo paradigma" en el que se rompieron pactos y alianzas que estaban vigentes desde el 25 de mayo de 2003.
En esta nueva etapa comenzaron a modificar la matriz de poder reinante hasta la época. Máximo y Cristina desplazaron a todas las personas de confianza de Néstor Kirchner del núcleo íntimo de poder.
Fue así que la agrupación juvenil La Cámpora se articuló como la columna vertebral de este período y comenzó a ocupar lugares estratégicos en este armado extorsivo para que los empresarios que ellos creían entreguen sus empresas.
Algunas de las claves de este nuevo armado fueron el desembarco de Julián Álvarez en el Ministerio de Justicia, la toma del Ministerio Público Fiscal con la asunción de la procuradora Alejandra Gils Carbó y la creación de un aparato paralelo de inteligencia comandado por César Milani.
Así lo contó Fariña:
Algunas de las claves de este nuevo armado fueron el desembarco de Julián Álvarez en el Ministerio de Justicia, la toma del Ministerio Público Fiscal con la asunción de la procuradora Alejandra Gils Carbó y la creación de un aparato paralelo de inteligencia comandado por César Milani.
Así lo contó Fariña:
No puedo dejar de mencionar a Gutiérrez quien sufrió el mismo nivel de amenazas por parte de Cristina Kirchner y Echegaray y resolvió abandonar el país por su integridad física.
Así se verá como fue una constante la intimidación y la extorsión particularmente con la amenaza de detención y la integridad de los hijos.
Este entramado era directamente dirigido por la Presidenta de la Nación y su hijo Máximo y eran parte los servicios de inteligencia kirchneristas y miembros militantes de la justicia.
Toda esta información la obtuve de las distintas reuniones que compartí en Santa Cruz, y era contada y transcendía como modo de escarmiento sobre el resto de los empresarios.
Así se verá como fue una constante la intimidación y la extorsión particularmente con la amenaza de detención y la integridad de los hijos.
Este entramado era directamente dirigido por la Presidenta de la Nación y su hijo Máximo y eran parte los servicios de inteligencia kirchneristas y miembros militantes de la justicia.
Toda esta información la obtuve de las distintas reuniones que compartí en Santa Cruz, y era contada y transcendía como modo de escarmiento sobre el resto de los empresarios.





