Definir qué es lo que en esencia es el Peronismo, no es una tarea fácil para los que lo pretenden hacer desde visiones no Peronistas.
Normalmente los periodistas, formados en el pensamiento neoliberal (de izquierda o derecha), no aciertan en esas definiciones y terminan confundiendo las formas con el fondo.
Por lo que insisten en denominar Peronismo a los signos exteriores, a las manifestaciones y a hechos que en definitiva nada tienen que ver con el Peronismo.
Es que, muchas veces, lo más simple resulta complejo definirlo.
El Peronismo puede ser explicado desde las 20 verdades que lo encuadran.
Cualquiera puede ser Peronista, pero no puede serlo si no aplica esas 20 verdades. Lo primero que salta a la vista, para el ojo avizor, es que los "enunciados Peronismos" carecen del fuego sagrado de la mística Peronista.
Les falta fe, les falta garra. En cambio sobra ambición, especulación cobarde llena de agachadas. Difícilmente pueda ser bueno para el pueblo las turbias componendas, entre gallos y medianoche, de estos especuladores.
Las experiencias históricas ponen en evidencia que el Peronismo no es ni de izquierda, ni de derecha, y no lo es (ni puede serlo) porque esos extremos ideológicos "terminan insectificando" al hombre y cualquier política que no esté destinada para mejorar la calidad de vida del hombre de carne y hueso, solo sirve para esclavizarlo, para degradarlo.
En suma, las políticas que no contemplan al hombre, no son populares y por esencia, no son Peronista. Como se puede negociar con las multinacionales mineras que contaminan al pueblo y decirse Peronista?.
Como se puede sumir a la provincia de Buenos Aires en la miseria y la delincuencia y decirse Peronista?. Como puede descuidarse el municipio, condenarlo a no tener infraestructura, educación acorde, salud sustentable, evitar la contaminación ambiental, mantener delincuencia y decirse Peronista?.
Por eso el Partido Justicialista es una cascara vacía, un conglomerado de hombres sin fe, lleno de bastardas ambiciones y eso lo termina poniendo en la vereda de enfrente del Peronismo.
El periodismo en cambio, por esa formación extraña y anti popular, no puede ver que hay otro Peronismo. Un Peronismo que respeta las 20 verdades.
Que aun sin conocerlas se moviliza en ese sentido. Aparecen en programas de TV, vendedores de fármacos y remeras, llenos de presuntos intelectuales, dirigentes que no pueden articular coherencias, porque ello los pondría en ridículo.
Pero no aparecen dirigentes populares Peronistas que además de las cuestiones doctrinarias podrían explicar porque hay tanta hambre y tanta miseria disimuladas por tetas prominentes y colas siliconadas.
Hay EL PERONISMO, y ya se está haciendo visible, para mal del circo mediático.


