Donald Trump es capitalista, algunos dicen si, otros en cambio se toman la cabeza y dicen nooo.
Porqué tanta diferencia?. Es que para los capitalistas liberales cualquier intervención del Estado es antiliberal, en tanto muchos piensan que sin la intervención del Estado sería imposible el imperio de los mercados, por lo menos en una etapa inicial.
El anarco-socialismo plantea, curiosamente, algo parecido contra la intervención del estado, ambas teorías coparticipan la creencia que si el hombre es liberado de la organización que le impone el Estado las relaciones humanas, por lo menos en cuestiones económicas, serian mejores.
El socialismo, conocido como comunismo, elabora que el totalitarismo del ESTADO dará paso a gobiernos proletarios, en una especie de orden espontáneo.
Dice Gabriel J. Zanotti (Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina) “El capitalismo no tiene nada que ver con los imperialismos, ni con bancos internacionales, ni con tratados internacionales, ni con nada que venga desde los gobiernos.
No es el mercado el que ha planificado las relaciones de poder de ciertos gobiernos con los pueblos del Islam. El mercado no planifica, no invade, no coacciona, excepto que, claro, desde el marxismo, como situación cultural, se vea al libre comercio como una invasión.
El mercado tiene que ver con el orden espontáneo de empresarios, comerciantes, vendedores y compradores que al encontrarse intercambian su cultura, produciendo con ello una auténtica convivencia entre razas, religiones y tradiciones.”
Pensar que los hombres por si mismos van a respetar a los más débiles y menos preparados es por lo menos, una ingenuidad. Por eso las organizaciones sociales fueron dividiendo distintas funciones públicas para mejorar la calidad de vida del ciudadano.
El que sabe barrer que barra y el que sabe tejer que teja. Lugares limpios y buenas prendas fueron valiosas en un momento histórico, luego la complejidad de esa relaciones fue en aumento hasta llegar a la sociedad actual, tan interactuada que resulta utópico pensar en el “orden espontáneo”.
Pensar que Donald Trump hizo su fortuna como buen tipo es una estupidez, muy parecida estupidez a la que ignora que Stalin fue un tirano sangriento.


