Comenzó la caravana que llevará el arma que empuñó el Libertador desde el Regimiento de Granaderos a Caballo hasta el Museo Histórico Nacional.
El traslado comenzó a las 11 con un desfile patrio con la cureña que trasladará el sable en un recorrido por las calles Luis María Campos, Intendente Bullrich, avenidas del Libertador, Leandro Alem, Rivadavia, Bolívar, Yrigoyen, Paseo Colón, hasta llegar a Parque Lezama, lugar en el que se encuentra el museo.
En medio del recorrido se realizará una parada en la Catedral Metropolitana, sitio donde descansan los restos del Libertador.
El sable es el arma que acompañó a San Martín durante la Guerra de la Independencia y que legó a Juan Manuel de Rosas, hasta que sus descendientes decidieron donarlo al Estado Nacional, en 1897, bajo custodia del Museo Histórico Nacional, donde durante casi siete décadas fue exhibida en una de sus salas.
Los agitados años 60 le devolvieron un protagonismo inesperado cuando -durante la proscripción del peronismo- el sable corvo fue apropiado en dos oportunidades por integrantes de la Resistencia Peronista, cuyo objetivo era el de marcar la línea histórica que unía a San Martín, Rosas y Perón. En ambas oportunidades, fue recuperado.
Pero en 1967, el entonces presidente de facto general Juan Carlos Onganía quitó la custodia del sable al Museo.
Con su traslado al Museo Histórico Nacional, la espada podrá ser apreciada por todo el público en una sala especialmente diseñada con modernas medidas de seguridad y conservación.
El sable estará rodeado por armas que pertenecieron a Manuel Belgrano, Manuel Dorrego, Juan Manuel de Rosas y Guillermo Brown -entre otras- y el espacio estará custodiado por efectivos del Regimiento de Granaderos a Caballo, en homenaje al Libertador de América.
Además, una antesala exhibirá boleadoras, armas de fuego y puñales, las armas anónimas del pueblo, de aquellos que lucharon por la libertad.





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