Las mujeres tenían 44 y 19 años y fueron encontradas por la policía en el departamento que ambas compartían.
Fuentes policiales dijeron que el doble crimen se produjo en el departamento 14 del tercer piso del edificio de la calle Constitución 1734 y las víctimas fueron identificadas por la policía como Elizabeth Angélica Wilson (44) y su hija Stefanía Abril Wilson (19).
Según los pesquisas, la mayor de las víctimas estaba envuelta en sábanas y el cadáver se hallaba detrás de un futón, en el living, en tanto su hija fue hallada en el baño, dentro de la bañera a medio llenar.
De acuerdo a las fuentes, el hecho fue descubierto por el padre de Elizabeth Wilson, quien se dirigió al departamento de su hija ante los reiterados llamados telefónicos no respondidos ni por su hija ni por su nieta.
El hombre le dijo luego a la policía que hacía varios días que no recibía respuesta de su hija y que se había dirigido al departamento a tocar el timbre, pero que tampoco había obtenido respuesta.
Por este motivo, el hombre se dirigió a la comisaría 18a. a radicar la denuncia y dos efectivos de esa seccional lo acompañaron a ingresar al departamento, de donde emanaba un fuerte olor nauseabundo, dijeron las fuentes.
Una vez adentro, el hombre y los policías observaron un gran desorden y hallaron los cadáveres, uno en el living y otro en el baño.
Fuentes policiales dijeron que el doble crimen se produjo en el departamento 14 del tercer piso del edificio de la calle Constitución 1734 y las víctimas fueron identificadas por la policía como Elizabeth Angélica Wilson (44) y su hija Stefanía Abril Wilson (19).
Según los pesquisas, la mayor de las víctimas estaba envuelta en sábanas y el cadáver se hallaba detrás de un futón, en el living, en tanto su hija fue hallada en el baño, dentro de la bañera a medio llenar.
De acuerdo a las fuentes, el hecho fue descubierto por el padre de Elizabeth Wilson, quien se dirigió al departamento de su hija ante los reiterados llamados telefónicos no respondidos ni por su hija ni por su nieta.
El hombre le dijo luego a la policía que hacía varios días que no recibía respuesta de su hija y que se había dirigido al departamento a tocar el timbre, pero que tampoco había obtenido respuesta.
Por este motivo, el hombre se dirigió a la comisaría 18a. a radicar la denuncia y dos efectivos de esa seccional lo acompañaron a ingresar al departamento, de donde emanaba un fuerte olor nauseabundo, dijeron las fuentes.
Una vez adentro, el hombre y los policías observaron un gran desorden y hallaron los cadáveres, uno en el living y otro en el baño.
En el lugar comenzaron a trabajar peritos de la Unidad Criminalística Móvil de la Policía Federal como así también detectives de la División Homicidios.
Los investigadores tomaron algunas declaraciones a vecinos que dijeron haber escuchados gritos el viernes de la semana pasada y que desde entonces no volvieron a ver a ninguna de las dos mujeres.
Además, los conocidos de las víctimas aportaron algunos datos sobre la dueña de casa y de su hija y determinaron que la mayor de las víctimas mantenía una relación sentimental con un hombre, de nombre Juan.
El hombre no pudo ser hallado por el momento por la policía y la principal sospecha apunta a que el doble crimen puede estar relacionado a esa relación.
Los investigadores tomaron algunas declaraciones a vecinos que dijeron haber escuchados gritos el viernes de la semana pasada y que desde entonces no volvieron a ver a ninguna de las dos mujeres.
Además, los conocidos de las víctimas aportaron algunos datos sobre la dueña de casa y de su hija y determinaron que la mayor de las víctimas mantenía una relación sentimental con un hombre, de nombre Juan.
El hombre no pudo ser hallado por el momento por la policía y la principal sospecha apunta a que el doble crimen puede estar relacionado a esa relación.
Si bien los investigadores determinaron que faltaba de la casa los celulares de ambas víctimas y una computadora portátil, los pesquisas creen que el hecho no está relacionado a un intento de robo.
"Es una típica maniobra de ocultamiento", dijo un jefe policial que participaba esta tarde de las investigaciones.
"Es una típica maniobra de ocultamiento", dijo un jefe policial que participaba esta tarde de las investigaciones.
Respecto al sospechoso, los pesquisas aseguraron que los testigos y los vecinos relataron que se trata de un hombre de 35 años que trabaja en un conocido restaurante del centro porteño.
Además, los investigadores determinaron que ninguno de los accesos al departamento había sido forzados, por lo que creen que las víctimas, o al menos una de ellas, le permitió el acceso a quien se convirtió en el doble homicida.
El hecho está en manos de la fiscalía de instrucción número 7 porteña, a cargo de Justo Rovira, quien ordenó distintas diligencias en busca del sospechoso, como así también la realización de distintos peritajes en busca de huellas sobre el autor del doble crimen.
Además, los investigadores determinaron que ninguno de los accesos al departamento había sido forzados, por lo que creen que las víctimas, o al menos una de ellas, le permitió el acceso a quien se convirtió en el doble homicida.
El hecho está en manos de la fiscalía de instrucción número 7 porteña, a cargo de Justo Rovira, quien ordenó distintas diligencias en busca del sospechoso, como así también la realización de distintos peritajes en busca de huellas sobre el autor del doble crimen.


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