Durante su homilía por el Día de Todos los
Santos, el Papa se refirió al hambre en el mundo, en especial el que padecen los
niños.
El Sumo Pontífice pidió al Señor ayudarnos a "detener esta loca carrera a la destrucción".
Luego dijo haber visto poco antes de la misa las fotos del bombardeo de Roma hace 71 años y de haber pensado "esto fue tan grave, tan doloroso, esto es nada en comparación con lo que hoy tocan".
Jorge Bergoglio lo dijo en la homilía, improvisando, de la misa de Todos los Santos que celebró en el cementerio del Verano, el más importante de Roma.
El Pontífice prosiguió subrayando que millones de niños hambrientos son considerados otra especie. "Diré más, parece que esta gente descartada, estos niños hambrientos, enfermos, parece que no cuentan, que sean de otra especie, que no sean humanos", apuntó.
Pero, también se preguntó "qué hace esta multitud frente a Dios?. Pide por favor salvación, por favor paz, por favor pan, por favor trabajo, por hijos y abuelos para hacer jóvenes con la dignidad de poder trabajar".
Por otra parte, Francisco sostuvo que ahora que "comienza el frío" (en el hemisferio norte, ndr) su preocupación se dirige a la "multitud inmensa" de personas y pueblos pobres o en fuga, por guerra y pobreza, "que tienen que escapar para salvar la vida, las casas, los pueblos, las aldeas, sin medicinas, enfermos porque el hombre-dios se apoderó de lo hermoso que Dios había creado.
Y ahora quien paga la fiesta?".
Esa fue la meditación del Papa en la homilía enteramente improvisada de la misa en cementerio del Verano.
"Quisiera que dedicásemos la fiesta de Todos los Santos a las víctimas (de la devastación del hombre sobre el hombre y sobre la naturaleza, ndr), a todos estos santos desconocidos, pecadores como nosotros y peor que nosotros, a los destruidos, a tanta gente que viene de la gran tribulación, la mayor parte del mundo está en tribulación y el señor santifica este pueblo pecados como nosotros, lo santifica con la tribulación", dijo Bergoglio.
El Papa dijo esperar que "el Señor tenga piedad de su pueblo, de los devastados y de los devastadores, que los destructores se conviertan, porque solo esta esperanza pueda salvar lo creado y a los pueblos de las guerras y de la grande tribulación".
Pedí "la gracia de esta esperanza, pero también el coraje de salir del relativismo, de la exclusión de vida, de la exclusión de los otros, de los valores de todo lo que el Señor nos dio", subrayó el Pontífice.
Francisco presidió en el Cementerio romano del Verano, la Misa en la Solemnidad de Todos los Santos.
"Personas que pertenecen totalmente a Dios", así los definió el Pontífice a los santos.
Durante esta celebración, que congregó especialmente a gran cantidad de fieles romanos, se expusieron para la veneración de los fieles, las reliquias de los dos Papas canonizados recientemente: Juan XXIII y Juan Pablo II.
El papa Francisco dijo antes de recitar el Angelus por la Fiesta de Todos los Santos, que los "santos y santas son hombres y mujeres comunes'.
"Alabamos a Dios por la lista innumerables de los santos y de las santas de todos los tiempos: hombres y mujeres, simples, a veces últimos para el mundo, pero primeros para Dios", indicó el Sumo Pontífice.


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