Microsoft dejó de dar soporte a Windows XP por haber quedado desfasado y se quedó sin actualizaciones de seguridad.
Lo primero que tiene que quedar claro es que Windows XP no desaparece. Es decir, los ordenadores que todavía utilicen este sistema operativo funcionarán como hasta ahora. Sin embargo, serán menos seguros, ya que Microsoft dejará de lanzar actualizaciones, como hacía hasta ahora. Esto quiere decir, por ejemplo, que si se encuentran agujeros de seguridad, no habrá parches.
En palabras de la compañía de Redmond, "si sigues usando Windows XP una vez que finalice el soporte técnico, tu equipo seguirá funcionando pero podría ser más vulnerable a los riesgos de seguridad y a los virus". Por otro lado, cada vez habrá más aplicaciones y dispositivos que no serán compatibles con este sistema.
El principal problema es que Windows XP todavía es utilizado por muchos usuarios y, sobre todo, entornos empresariales. Esto hace de los equipos un objetivo muy atractivo para ataques maliciosos. Lo mejor a medio o largo plazo es despedirse de XP y a corto, andar con pies de plomo. Combinar esta versión de Windows con un navegador obsoleto es una bomba de relojería y, en cualquier caso, el antivirus no podrá hacer mucho. En el caso de las empresas lo mejor será quitar permisos a los usuarios y poner en marcha la migración lo antes posible.
Entonces, ¿cuál es la solución? La más sencilla sería actualizar a la versión más moderna de Windows, Windows 8, pero lo cierto es que muy pocos equipos serán compatibles con ella. La empresa ha publicado un tutorial en el que explica paso a paso cómo hacerlo (también desde Vista) y, además, permite comprobar si el ordenador cumple con los requisitos.
Afortunadamente, hay otra solución que no implica comprar un nuevo equipo; de hecho, ni siquiera requiere una licencia: Linux. Ubuntu es el sistema operativo basado en Linux más popular (hasta va a dar el salto a la telefonía móvil) y uno de los más asequibles para el usuario medio. Además, es mucho más seguro.
Quienes sigan fieles a Microsoft se encontrarán con un Windows muy diferente al que conocían. Windows 8.1 ha recuperado algunas funciones que facilitarán las transición (vuelve el botón de inicio y es posible arrancar en el escritorio tradicional), pero el cambio es considerable.
Por otro lado, es importante conocer la diferencia entre la versión RT y la normal del nuevo Windows, ya que la primera no permite instalar programas desde fuera de la tienda de aplicaciones. Eso sí, al menos los equipos son bastante más asequibles y es fácil encontrar portátiles con un rendimiento correcto y la versión completa de Windows por entre 550 y 680 dólares.

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